El Pajarito, que ya había rescatado al Madrid en el último suspiro en Balaídos, culmina su semana apoteósica con un recital en un partido que pudo perderse
11 mar 2026 . Actualizado a las 23:55 h.Cuando el Madrid se amontonaba para desmontar el sobeteo de los de Guardiola, Courtois sacó en largo intuyendo la fuga del Pajarito por la diestra. El control de Fede no fue del todo ortodoxo, pero tuvo al irse largo la eficacia letal para limpiar en la carrera a Nico O’Reilly. Donnarumma no eligió su mejor salida y Valverde puso en pie al Bernabéu por primera vez. «Sabíamos que iba a haber espacios, lo habíamos ensayado», admitió al terminar. A Fede lo sentaron en la sala de prensa de la Castellana horas antes de recibir al City como a un cofrade del clavo ardiendo. El Madrid se estaba dejando el último viernes más de media liga ante otros de celeste cuando en el minuto 95 Federico Santiago Valverde Dipetta (Montevideo, 1998) cazó un rechace. «Necesitábamos otra energía».
Cuando pisó Balaídos, Fede había celebrado en Liga solo un gol ante la Real Sociedad. En Champions, ninguno en diez fechas. «Este año no nos ha pasado que hayamos estado los once para defender. El míster quiere que esté abierto, reciba e intente correr hacia delante», reveló la víspera al asalto de Champions. Con el City todavía convaleciente, siete minutos después del primer picotazo, Ruben Dias convirtió en asistencia involuntaria un centro de Vini y el Pajarito, certero, volvió a poner veneno en la red. «Teníamos más jugadores en medio campo y se ha notado». A la gloria de Fede, concentrada en el primer acto, le restaba todavía el éxtasis. Brahim, encajonado por cuatro rivales en la puerta del área, lo vio colarse por una rendija y dejó en el aire un globo como servicio. Sin dejarlo caer, Valverde se quitó de encima a Marc Guéhi con un sutil sombrero y la reventó con la diestra sobre la salida de Donarumma. «Es increíble. Uno siempre sueña con partidos así. Estaba siendo una temporada difícil».
Valverde pudo perderse lo de anoche si hubiese prosperado el recurso del Benfica por conducta violenta sobre el lateral sueco Samuel Dahl. Pero el Pajarito, como le apelaron de niño en Peñarol, había vuelto a escurrirse. «Seguro que es el mejor partido de mi carrera. En cuanto a goles, por lo menos», se relamió ante las cámaras. «Hacía bastante tiempo que no disfrutaba tanto». El Madrid estaba moribundo en el penúltimo minuto de Balaídos. Y, cinco días después, un magistral Fede le ha devuelto las expectativas de volar alto.