El equipo mariñano mejora su primera vuelta en puntos y solvencia defensiva, pero la falta de puntería le impide coger un impulso decisivo hacia la salvación en la Segunda División de fútbol sala
09 mar 2026 . Actualizado a las 19:40 h.No tan rápido como le gustaría, pero el Reyco Burela FS continúa avanzando hacia la permanencia en la Segunda División de fútbol sala. Con su nueva cara, el equipo de Juanma Marrube ha elevado su nivel competitivo y el empate a dos contra el Ibiza en el Vista Alegre le sirvió para abandonar la zona roja cuando restan ocho jornadas, pero su falta de acierto en el remate volvió a privarle de sumar un triunfo y dar un paso mayor hacia su objetivo antes de visitar a un rival directo como el UA Ceutí (sábado, 12.30 horas).
«Hemos dado pasos adelante en muchas facetas del juego y nos queda esa última, la que define los resultados. Necesitamos adquirir esa responsabilidad, esa buena decisión, ese buen pase en los últimos metros», relató un entrenador alfocense que lamentó las oportunidades desperdiciadas para anotar el 3-1 por un equipo que también había defendido con orden y carácter el 2-0 durante dos minutos de inferioridad por la expulsión de Bingyoba. «A veces las prisas hacen que no tomemos la mejor decisión, pero tenemos que seguir trabajando en esta línea. Estoy encantado con la semana de trabajo y cómo compiten», relató el líder de un equipo que solo ha celebrado 13 goles en siete compromisos de la segunda vuelta, una estadística que solo empeora un UA Ceutí que marcó 11 en seis encuentros.
Transcurridos casi tres cuartos de la temporada, la puntería es el único registro en el que la escuadra naranja no mejora respecto a la primera vuelta. Sus siete puntos en siete partidos superan el promedio de 13 en los 15 primeros, mientras que solo 17 dianas encajadas lo refuerzan entre las mejores defensas de Segunda. Solo lo mejoran desde el paso de ecuador otros dos conjuntos que huyen del descenso: el UA Ceutí, que concedió 11 en sus seis últimos duelos; y el Leganés, que recibió 13. Durante la primera vuelta, los mariñanos habían recibido 42 goles, un 15,70 % más que con el actual ritmo.
Todo lo contario ocurre con su eficacia en el remate. Si en la primera mitad del curso anotó 35, lo que suponía 2,33 por encuentro, en los últimos siete se queda en un promedio de 1,86 tras perder 5-2 con Melistar, ganar 2-1 al Tafa y 2-4 al Avanza, caer 0-1 con Wanapix, 4-2 con El Ejido y 2-1 contra Pinatar e igualar 2-2 ante el Ibiza. «Alma y carácter para afrontar la realidad que nos toca», pide un Marrube convencido de que los goles llegarán.