El técnico alemán alcanza frente al Villarreal los 100 partidos en el banquillo del cuadro azulgrana con la ambición intacta
27 feb 2026 . Actualizado a las 16:55 h.En la misma semana en que ha soplado 61 velas, Hansi Flick se asoma a un umbral simbólico: su partido número 100 al frente del Barcelona. Una cifra que no es un número cualquiera para un entrenador en el conjunto azulgrana, sino una frontera simbólica que mide resistencia, convicción y resultados. De momento, el técnico alemán mantiene la ilusión intacta y califica su aventura en Can Barça como «un viaje increíble».
Y consciente de que todavía tiene por delante un contrato hasta el 2027, independientemente de lo que pase en las próximas elecciones del 15 de marzo, no piensa en el futuro y se centra en el presente: «Disfruto cada día». En los 99 partidos que lleva al frente de la nave azulgrana, suma 74 victorias 9 empates y 16 derrotas, cuatro títulos —una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas de España— y tiene al equipo instalado en la cima del campeonato liguero y en los octavos de final de la Champions.
Los números, a las puertas del centenario, le dan credibilidad a su trabajo y a su proyecto. En los 606 días en el cargo, el técnico alemán ha apostado por el fútbol de ataque, que tanto gusta en el club azulgrana, con 277 goles a favor (2,33 por encuentro) y 118 recibidos. «Ganar la Liga fue fantástico pero la Copa del Rey con el gol del Jules (Koundé) fue increíble», confesó en una entrevista a los medios del club, en referencia al triunfo copero ante el Real Madrid la pasada campaña.
Cuando se le pregunta por el legado, Flick se detiene. No menciona sistemas ni pizarras, sino actitud y elogios hacia sus futbolistas, la pieza clave en su forma de entender el fútbol. «Cuando pienso en los partidos de esta y de la pasada temporada, veo que los jugadores lo dieron todo. No nos rendimos y eso es importante. La actitud es lo que más aprecio y es lo que quiero ver: no hay excusas, no hay quejas, no hay culpables, solo que nos centremos en lo que podemos hacer en el campo», reflexiona.
Su Barça, más que una idea táctica, es una declaración de intenciones. Esta temporada, además, se le han visto gestos que refuerzan su cercanía con el club, con la plantilla y con el proyecto. Aquella imagen de Raphinha consolándole tras el partido ante el Alavés o su celebración desbordada en el gol ante el Girona. Pero también su lado menos amable y más reivindicativo por algunas decisiones arbitrales y algunos gestos fuera de lugar, como aquel corte de mangas que le costó una expulsión y que le hizo reflexionar sobre su comportamiento porque «no me gusta que mi nieto me vea actuar así», expresó haciendo autocrítica.
Pero el fútbol es presente y lo más inmediato es el siguiente partido liguero, ante el Villarreal (este sábado, 16.15 horas, Movistar LaLiga), donde defiende el liderato recuperado la pasada jornada cuando quedan 14 por disputarse. «La Liga es muy dura, quedan 14 partidos y es un camino largo. Estar líderes nos da una oportunidad, es bueno pero tenemos que defender la primera posición y luchar hasta el final de la temporada», advierte, consciente de que el campeonato no concede treguas y que cualquier error se puede pagar caro.
El ecosistema del club
Y después del Villarreal llega la Copa del Rey, donde se aferra a la posibilidad de revertir el 4-0 ante el Atlético de Madrid y firmar una remontada histórica que les de el billete a una nueva final copera. «Es difícil pero no es imposible. Nosotros tenemos que creer que somos capaces de remontar». Y subraya el impulso del estadio: «Desde que volvimos al Camp Nou no hemos perdido ningún partido, quiero seguir con esa sensación positiva. Todo puede pasar con nuestro estadio y con nuestra gente», afirma retando al público a llevar en volandas al equipo el próximo martes.
Uno de los rasgos que más le han sorprendido al técnico alemán es el ecosistema del club, alimentado por la savia de La Masia, de la que sigue tirando para el primer equipo. «Los jugadores son los más importante. Tenemos que hacerlos mejores, crecer cada día», dice con orgullo al hablar de los muchos jóvenes que forman parte de la plantilla. «Lo puedes ver en la Masía en cadetes o juveniles, puedo ver lo mismo en vídeos que aquí con Lamine, Bernal, Cubarsí. Se ríen pero les encanta medirse entre ellos. Eso es lo que hace diferente al Barça», afirma con un sentimiento de pertenencia.
Y al ser preguntado por cómo resumiría su ideario en tres palabras, el alemán no duda: estructura, estabilidad y confianza. «La estructura crea estabilidad, y la estabilidad da confianza. La confianza es necesaria para dominar. Me gusta que el Barça sea dominante». En esa secuencia lógica se sostiene su propuesta: orden para liberar talento. 99 partidos al frente del Barcelona como antesala a convertirse en centenario azulgrana.
Alineaciones probables
Barcelona: Joan García; Kounde, Cubarsí, Eric García, Balde; Marc Bernal, Pedri; Lamine Yamal, Fermín, Raphinha; y Lewandowski.
Villarreal: Luiz Júnior; Mouriño, Pau Navarro, Renato Veiga, Pedraza; Pepe, Comesaña, Pape Gueye, Moleiro; Ayoze Pérez y Mikataudze.
Árbitro: Isidro Díaz de Mera (Comité castellano-manchego).