Real Madrid-Benfica: Conformismo blanco ante la incomparecencia visitante

José Ramón González

DEPORTES

Otamendi, en el suelo durante un lance del encuentro entre el Real Madrid y el Benfica.
Otamendi, en el suelo durante un lance del encuentro entre el Real Madrid y el Benfica. AFP7 vía Europa Press | EUROPAPRESS

25 feb 2026 . Actualizado a las 23:31 h.

Al Real Madrid le costó una enormidad entrar en el ritmo que exigía la competición. El conjunto blanco saltó al césped con una relajación excesiva, especulando con el resultado y moviendo el esférico con una lentitud impropia, transmitiendo una sensación de temor mientras esperaba a ver qué proponía el rival. En el esquema faltaba agresividad y, sobre todo, ritmo de competición. En ese escenario de dudas, se notó demasiado una ausencia de peso como la de Mbappé. Tuvo que adelantarse el Benfica en el marcador para que el cuadro local despertara, inyectara la intensidad necesaria y lograra reaccionar con rapidez, factor que terminó siendo la gran clave del encuentro. Sin embargo, lo más llamativo de la noche no fue el juego irregular del equipo madrileño, sino la actitud del conjunto portugués. El Benfica compareció demasiado dormido, transmitiendo la imagen de un equipo que llegaba con la eliminatoria perdida de antemano.

Resulta difícil comprender esa desidia en un escenario donde se jugaban la temporada; por momentos pareció que disputaban un encuentro intrascendente de liga y no una cita de vida o muerte. No está claro si el bloque luso se amilanó ante la mística del Santiago Bernabéu, pero careció de la ambición necesaria. Si hubiera impreso una marcha más, habría castigado severamente a un Madrid que asumió riesgos innecesarios con un ritmo tan conservador.

Afortunadamente para los intereses blancos, aparecieron las figuras individuales. Aurélien Tchouaméni cuajó un partido imperial y coronó su actuación con un gol merecido. Álvaro Carreras firmó una actuación impecable tanto en fase defensiva como ofensiva. Por último, lo de Courtois roza lo inexplicable; aunque se diga que los porteros no ganan partidos, el belga lo desmiente. Finalmente, Vinicius sentenció el pase a la siguiente ronda. Pero atención: si en octavos el cruce es ante el Manchester City este nivel no será suficiente. O el Real Madrid cambia su actitud drásticamente, o contra la élite europea no tendrá opción alguna.