Benoit Richaud, el chaquetero de los Juegos que trabaja para 13 países

Javier Varela COLPISA

DEPORTES

Benoit Richaud, con algunos de los deportistas a los que dirige en los Juegos de Invierno (un francés, un canadiense, un estadounidense y un georgiano)
Benoit Richaud, con algunos de los deportistas a los que dirige en los Juegos de Invierno (un francés, un canadiense, un estadounidense y un georgiano)

El coreógrafo francés de patinaje artístico está entrenando en esta cita olímpica con 16 patinadores

15 feb 2026 . Actualizado a las 18:19 h.

Muchos aficionados se han preguntado quién era ese hombre calvo que no para de cambiarse chaquetas en las pruebas de patinaje y que sale con la mayoría de los patinadores mientras esperan su puntuación tras el ejercicio. Tan pronto se le ve como una chaqueta verde, como con una azul, una blanca o una roja. Su nombre es Benoit Richaud y podría ser considerado el chaquetero de los Juegos de Milán-Cortina 2026. Tanto cambio de vestuario tiene una explicación. El entrenador y coreógrafo de patinaje artístico está trabajando en esta cita olímpica con 16 patinadores que representan a 13 países en los Juegos, incluido el español Tomás Guarino, una carga de trabajo que a veces ha hecho que sus patinadores hayan participado uno detrás de otro en la misma sesión, dejándole apenas unos segundos para cambiarse de chaqueta y resetear su cabeza para saber qué y cómo aconsejar a su pupilo segundos antes de saltar a la pista.

Richaud reconoce que los intercambios de chaquetas son más que un simple gesto hacia los colores del equipo y las obligaciones con los patrocinadores de algunas selecciones. También se han convertido en una señal mental porque es una forma de atender las necesidades emocionales de cada patinador justo cuando la presión aumenta. Por eso lleva consigo unas 10 chaquetas y se cambia rapidísimo junto a la pista de patinaje entre las actuaciones de sus patinadores. «Antes la gente se reía de que siempre vestía de negro. Ahora se sorprenden de cómo consigo cambiar de chaqueta tan rápido», dice con sentido del humor el francés.

Por eso es habitual ver como un miembro del equipo le entrega una chaqueta mientras se quita la otra, protagonizando una escena más propia de la Semana de Moda de Milán que de unos Juegos Olímpicos. Su trabajo puede llegar a ser estresante porque tiene que supervisar cuatro programas de patinaje libre, dar los últimos consejos antes de que salten a la pista sus patinadores y esperar los resultados junto a ellos para luego hacer algo de terapia o celebrar, dependiendo de si las cosas han ido mejor o peor.

Exigencia emocional

«Es una tarea enorme, todo pasa rapidísimo», explicó el francés en el podcast More Than the Score de la BBC. «Es muy exigente emocionalmente porque depende de cómo vayan las cosas. Si todo va bien y todos patinan bien, es muy sencillo. Si uno patina mal y otro patina bien, se produce una explosión de emociones muy difícil de expresar. Por suerte, no suelen ocurrir una tras otra».

Benoît Richaud es uno de los mejores entrenadores y coreógrafos del mundo. De hecho, el francés recibió el premio al 'Mejor Coreógrafo' de la Unión Internacional de Patinaje en el 2024 y el 2025, algo que considera un honor porque significa que su trabajo va más allá de ayudar a sus patinadores a desarrollarse no solo deportivamente, sino también personalmente. «No me sentiría realizado si mi trabajo como coreógrafo se limitara a la coreografía», afirma. «Tenemos que intentar aportar algo más que el deporte. Tienes que ser casi psicólogo, padre, amigo... Tienes que transmitir un mensaje a la gente», añade en declaraciones a olympics.com.