El mandatario saliente es el favorito para imponerse en los comicios del 15 de marzo
09 feb 2026 . Actualizado a las 21:57 h.Comienza la carrera electoral hacia la presidencia del Barcelona. Con la dimisión de Joan Laporta como máximo mandatario azulgrana ante su junta directiva, un trámite necesario para volver a postularse como candidato al cargo, y el paso al frente, en funciones, de Rafael Yuste, hasta ahora vicepresidente de la entidad, se activa un proceso de algo más de un mes, marcado por un contexto muy favorable al mandamás saliente. Laporta, indiscutible favorito, pugnará con otros tres candidatos reconocidos, pero aparentemente con menos opciones.
Como hace cinco años, Víctor Font parte como principal y a priori única alternativa viable. En el 2021 rozó el 30 % de los apoyos, frente al 54,28 % del vencedor, Laporta, y ahora pretende incluso ofrecer más batalla al líder en los pronósticos. El exdirectivo con Bartomeu Xavier Vilajoana, que no superó el corte mínimo de firmas en los últimos comicios, y el financiero Marc Ciria completan el póker de aspirantes.
Dos semanas para las firmas
Con las cartas sobre la mesa, la batalla inicial de esta carrera de fondo pasa por la consecución de las 2.166 firmas necesarias en un plazo de quince días. Se trata del 50 % de los 4.331 compromisarios que tiene actualmente el Barça y no es un objetivo fácil, ni mucho menos, pues supone el primer filtro clave en la pelea por ocupar el sillón de mando en la entidad azulgrana, un corte que hace un lustro solo superaron Laporta, Font y Toni Freixa.
Una gestión económica caótica
De momento, Laporta cuenta con importantes fortalezas como la maquinaria oficial, un carisma incuestionable y la buena situación deportiva del primer equipo azulgrana, campeón de la Supercopa de España, en octavos de la Champions, líder en la Liga y en semifinales de la Copa del Rey. Lo que ocurre sobre el césped compensa una gestión económica caótica, algo aliviada por el esperado regreso al Camp Nou, que tanto se dilató con el coliseo culé todavía en fase de remodelación.
Por si las moscas, el mandatario completó el acusado viraje en la siempre sometida a la lupa relación con el Real Madrid, eterno rival, con una salida oficial de la Superliga que le desmarca definitivamente del proyecto impulsado por Florentino Pérez. No es casualidad que el comunicado oficial en este sentido llegase justo antes de su dimisión y consecuente inicio de la carrera electoral. Confirma el alejamiento entre los dos gigantes del fútbol español desde que la planta noble azulgrana decidió acercarse de nuevo a la UEFA de Aleksander Ceferin y a la Asociación de Clubes Europeos presidida por Nasser Al-Khelaifi, a su vez máximo dirigente del París Saint-Germain.
Beligerancia con el madridismo
El movimiento posiciona al Barcelona junto al vigente sistema de poder del fútbol europeo y además incide en la guerra con el Real Madrid de los últimos tiempos, aderezada por las acusaciones cruzadas con el caso Negreira de por medio.
Esa posición beligerante frente al gran rival seduce al aficionado y Laporta, perfecto conocedor del entorno social azulgrana, lo sabe. Su disposición a defender a capa y espada los intereses barcelonistas frente a lo que en su momento definió como «madridismo sociológico», y evidentemente lo que ocurre en el terreno de juego, siempre el factor más determinante, determinarán en gran medida si, como todo apunta, es capaz de revalidad el apoyo mayoritario del socio culé.