El carballés Fran Gómez Pallas, campeón en el Dakar: «Ríanse dos nosos recursos, pero acabei cumprindo o meu gran soño»
DEPORTES
El piloto carballés se coronó en la categoría Mission 1.000 de motos eléctricas con el equipo Artic Leopard Galicia
18 ene 2026 . Actualizado a las 13:49 h.Fran Gómez Pallas cumplió ayer uno de los sueños que más ha perseguido desde que se estrenó en el Rali Dakar hace ahora 26 años. El piloto carballés (1969) se coronó campeón de la división de motos eléctricas en la categoría Mission 1000. Un triunfo más o menos previsible desde hace unos días y que certificó entrando en meta junto a Esther Merino y Miguel Puertas, sus compañeros de equipo en el Artic Leopard Dakar Galicia Team, su propio proyecto. «É algo moi grande, nunca se me pasara pola cabeza», explicaba ayer el campeón, aún emocionado, antes de la ceremonia de entrega de premios, en la que fue el primero en subirse al escenario.
El rali más duro del mundo ha cambiado mucho desde su primera participación. Y también él, un enamorado en la combustión que ya se estrenó en la categoría sostenible en el 2024, cuando terminó antes de tiempo por diversas fracturas en las costillas tras una aparatosa caída, y que este año repitió con el ambicioso objetivo de poner a Galicia en lo más alto.
Una de las principales dificultades, advierte, es el cansancio, pues duermen entre tres y cuatro horas en tiendas de campaña individuales bajo el único amparo de una carpa montada por los siete miembros del equipo: «Os nosos rivais tiñan dous trailers, carpas inchables, catro furgonetas e tres camionetas, mentres que nós fomos cunha furgonetiña e un coche. Ao principio ríanse, pero agora cara o final xa non tanto», resalta Pallas sobre el enorme mérito de lo conseguido. «Son dúas semanas de chegar rebentado ao campamento, ter que montar todo e pasar frío, pero a tensión de non saber que vai pasar a xornada seguinte mantenche en vilo e con esa necesaria adrenalina, ademais entre todos fixemos o día a día moi ameno, falando moito de estratexias», explicó.
Y es que a la táctica, le deben buena parte del histórico triunfo: «Na última reunión previa a unha etapa nos dixeron que se modificaba un punto do percorrido e que non aparecería ben no sistema. Cando chegamos, xa estaban alí os rivais chinos confusos e decidindo que facer. Nós, que si sabiamos por onde ir, tamén nos fixemos os despistados ata que eles colleron pola dirección errónea e aproveitamos para gañarlles tempo». Son, como el carballés dice, «historias de Dakar»: «Esta é unha carreira moi ingrata, eu tiven lesións importantes facéndoa, así que algunha ao dereito xa lle tocaba vir», comentaba entre risas, ya sabiéndose campeón y antes de colgarse la bandera de Galicia de los hombros para ser coronado el rey de las motos eléctricas en el desierto. «Alá onde vou, sempre levo a Galicia conmigo». Una fuerte representación visible también en la lista de patrocinadores del proyecto, en la que aparecen desde la Xunta al Concello de Carballo, pasando por la Deputación, Turismo, Xacobeo, A Paisaxe que Sabe o diferentes empresas.
Baterías cargadas por la noche y velocidades de hasta 160 kilómetros por hora
A diferencia del 2024, Fran Gómez Pallas acudió a este Dakar con una moto eléctrica mucho más preparada para el raid más exigente del mundo: la E-XE880 Rally, un modelo que no ha salido a la venta pero que rondaría los 30.000 euros en el mercado. «O gran perigo eran as dunas, porque se a moto queda enterrada é case imposible sacala e porque consumían moita batería», explica el piloto carballés, que solo un día tuvo verdadero miedo a no llegar a la meta: «Na etapa de 120 quilómetros, rematamos ao 0% de carga». Problemas específicos de la categoría sostenible que obligan a una gran previsión y, también, a una logística especial. «Nós tiñamos un sistema para cargalas na furgoneta mentres durmiamos pola noite».
En cuanto a la velocidad y a la potencia, no obstante, no hay grandes diferencias: «Esta ten máis par que as motos de combustión», dice sobre un vehículo con el que alcanzó los 160 kilómetros por hora y ganó dos pruebas de aceleración durante este Dakar.
«A experiencia xa ten pouco que ver con aquelas primeiras por África e América, pero segue a ser unha proba moi esixente que te leva ata o límite», resaltó el campeón.