El culé lleva meses demostrando sus méritos para la meta de la Roja y su rival retrató y recordó algunas de sus lagunas
07 ene 2026 . Actualizado a las 22:11 h.Joan García es hoy, 8 de enero del 2026, el mejor portero del mundo. O uno de los mejores. Porque puede haber un especialista en un equipo de la tercera división alemana injustamente tratado y con menos fama de la que merece. Pero si se reconoce que el meta catalán del Barcelona es, ahora mismo, uno de los cuatro o cinco mejores arqueros del planeta, —y cuesta negar esa evidencia—, parece obvio que pide paso en la selección. El titular de la plaza es Unai Simón, que acompañó sin estridencias a la reciente generación de oro de la Roja y merece por ello el reconocimiento que nadie le niega. Pero tampoco hay ya analista que discuta que no alcanza al nivel y al estado de forma del exportero del Espanyol. Así que, tal como se vio este miércoles en el campo, toca relevo.
Porque en la semifinal de la Supercopa de Yeda, Joan García no tuvo mucho trabajo, pero Unai Simón sí, y en ese trajín se le vieron las costuras. Las de las salidas hacia ninguna parte, como cuando corrió a tapar un ataque inocuo de Raphinha en el inicio, el mejor tramo del meta del Athletic, con varias paradas correctas.
Pero Unai volvió a dejar filtrar balones como entra el agua una casa en ruinas, como en el 3-0. Y a evidenciar que si el mejor es Joan García tiene que jugar. Y si en el futuro el mejor fuese otro, que pase el siguiente. Así de simple, así de justo.