Elba Álvarez: «Aspiro a ser feliz el 90 % de los días y voy bien»

m. v. f. VIGO

DEPORTES

Mitad viguesa y mitad zamorana, la internacional española de balonmano, que milita en el Bera Bera, presume de raíces gallegas

03 nov 2025 . Actualizado a las 11:29 h.

Según quien lo diga, Elba Álvarez (Vigo, 2001) puede ser viguesa o zamorana. Las dos son ciertas para ella, jugadora del Bera Bera y Guerrera de la selección española de balonmano que pasa por el mejor momento de su carrera. Al mismo tiempo, sigue formándose y piensa en el futuro mientras disfruta del presente.

—¿Qué contesta Elba Álvarez a la pregunta «de dónde es»?

—Que soy de Vigo. Siempre he defendido que soy gallega, nacida al lado del mar, que no todo el mundo puede decirlo. Aunque estuve hasta los cinco años, el sentimiento y el vínculo están. Mi padre es gallego, como toda mi familia paterna, y tengo muy presentes esas raíces. Me gusta la mezcla con Zamora, que sean dos culturas diferentes. Si me dicen que soy de allí, bien, y si dicen que soy de Vigo, mejor. Voy siempre que puedo, aunque con la exigencia del calendario, cada vez es más difícil.

—¿Qué es lo mejor de Galicia?

—Aparte de la familia y el mar, me encanta ese clima de verano y, por supuesto, la comida. Con mi abuela, el buen comer es casi un deber; su mejor plato es la empanada de carne, buenísima.

—¿Cómo empezó en el balonmano y por qué este deporte?

—Primero hice atletismo y natación, pero lo que realmente me llamaba la atención era el fútbol. Al no haber esa extraescolar, apareció el balonmano y, como mi madre lo había hecho, me convenció de que probara. Yo era muy activa y todo lo que fuera ocupar horas en el deporte, me gustaba mucho. Salió un equipito mixto muy bueno, que ganábamos la liga escolar y, aunque ganar no es lo importante, sí que ayuda al principio a que te quedes y te arraigues. Y hasta ahora.

—Su primer salto fue del Zamora al Valladolid. ¿Cómo lo recuerda?

—Me llamó Miguel Ángel Peñas, que quería contar conmigo para División de Honor. Era saltar directamente desde juveniles y entrar en el mundo del balonmano profesional y me daba respeto. Pasé cinco años allí y es mi casa. Muchas de aquellas compañeras son amigas y es una etapa muy importante para mí.

—¿Fue al recibir esa llamada cuando tomó conciencia de que podía llegar a ser profesional?

—No lo sabes hasta que te atreves y lo vives. Tuve la suerte de que fue cerca de casa, estaba a una hora y mis padres venían mucho. Pero fue al estar allí sola cuando me lo empecé a creer. Hay muchos casos de gente que prueba y ve que no es lo que quería; yo lo tenía claro y en Valladolid me reafirmé.

—¿Cómo recuerda el debut?

—Tenía 18 años y jugábamos con el Rocasa en Huerta del Rey. Me enfrentaba a Silvia Navarro, a la que había visto por la tele desde que era muy pequeña, con las Guerreras. Y ganamos. Soy una privilegiada por haber jugado tantos partidos con el ambiente de ese pabellón.

—Hablaba de las Guerreras. ¿Tiene asimilado ya que ahora es una de ellas?

—A día de hoy, no. Además, Ambros (Martín) está creando una estructura de jugadoras muy amplia y el mensaje es claro: puedes estar en esta concentración y no en la siguiente. Pero estoy muy feliz con las oportunidades que se me están dando. Estoy yendo a la selección con mis amigas, como me pasaba en Valladolid, y eso supone una unión muy positiva para cualquier equipo. En lo deportivo, me queda mucho, pero los pasos son buenos. Estar ahí es lo que sueñan todas las niñas, pero es más difícil mantenerse y es el trabajo que toca ahora.

—Parece claro que acertó yendo al Bera Bera. ¿Le costó el paso?

—Sí, en lo sentimental, fue difícil. Pero era un salto muy grande que quería dar, y sí, se está reflejando en la pista o en los logros que fue acertada. Noto cada día que estoy mejorando como jugadora. El año pasado, con triplete, fue redondo, y queremos igualarlo o mejorarlo, si se puede.

—¿Qué sueños le quedan por cumplir?

—Lo principal es disfrutar. Es muy difícil hacerlo siempre con la misma intensidad, pero me gustaría, cuando me retire, poder pensar: «He sido feliz haciendo esto el 90 % de los días». Aspiro a eso. De cosas que se puedan medir o tocar, toda jugadora sueña con los Juegos Olímpicos, la Champions... También me gustaría probar en alguna liga extranjera. Pero queda mucho camino.

—¿Cómo va en ese camino de ser feliz el 90 % de los días?

—Voy bien, lo estoy consiguiendo. Estoy teniendo mucha suerte con mi carrera y los pasos que voy dando. Cada vez que me llama o escribe, mi padre me pregunta si soy feliz y casi siempre contesto que sí. Eso es que algo estamos haciendo bien.

—¿Cuáles han sido sus momentos más duros?

—He tenido períodos en los que no estaba en las mejores condiciones mentalmente. Ahí descubrí que el trabajo psicológico es fundamental para una carrera de fondo como la del deportista. Forma parte de mi día a día como cualquier entrenamiento.

En corto

Álvarez reconoce que no le gusta tanto ver balonmano como jugarlo, mientras que como espectadora, su debilidad es el fútbol, seguido del baloncesto. Quiere ejercer de preparadora física, para lo que se ha formado, cuando se retire.

—¿Un deporte que le guste aparte del balonmano?

—Fútbol y baloncesto.

—¿Es de algún equipo?

—Del Real Madrid.

—¿Un ídolo en el balonmano?

—Me he fijado en Stine Oftedal.

—¿Y de otra disciplina?

—Rafa Nadal es un referente que siempre tengo presente.

—¿Qué es lo peor de su deporte?

—La poca visibilidad.

—¿Le gusta verlo?

—Sí... Pero menos que jugar.

—¿Qué otras aficiones tiene?

—Me encanta cocinar.

—¿Y cuál es su especialidad?

—Me dicen que la tortilla de patata no está nada mal (ríe).

—¿Es de redes sociales?

—Sí, me gustan, pero reconozco que ya nos tienen un poco esclavizados a casi todos.

—¿Alguna superstición?

—Me he quitado muchas, por suerte, pero sigo entrando a la pista con el pie izquierdo.

—¿Su ciudad preferida?

—Vigo.

—¿Algún lugar que no conozca y le gustaría visitar?

—Tengo ganas de ir a Grecia.

—¿Cómo se ve cuando deje el balonmano?

—Quiero especializarme en EE. UU. y ejercer de preparadora física, mi otra pasión

—¿Fue buena estudiante?

—Sí. Tengo Ciencias de Actividad Física y Deporte, un máster en Investigación e Innovación y sigo con el doctorado.

—¿Cuántos idiomas habla?

—Español y chapurreo inglés.

—¿Alguna palabra gallega?

—Morriña, siempre la tengo.