La atleta española se impuso en una prueba disputada con unas condiciones salvajes, mientras que el gallego Daniel Chamosa fue sexto en la prueba masculina
13 sep 2025 . Actualizado a las 07:45 h.La española María Pérez, con un tiempo de 2h39:01, se convirtió este sábado en campeona del mundo de 35 kilómetros marcha revalidando el título que logró hace dos años en Budapest (Hungría).
La atleta granadina, de 29 años, es la gran dominadora de la marcha mundial. No hay nadie como ella. Las rivales la temen, ella lo sabe y eso refrenda la enorme confianza que tiene en sí misma, sobre todo a raíz de los cambios que experimentó en la técnica de carrera tras el sinsabor de los Juegos de Tokio 2021 (aunque la marcha se disputó en Sapporo), en los que fue cuarta, y en los Mundiales de Eugene, dónde fue descalificada en los 20 y 35 km.
Desde el 2023 María Pérez, entrenada por Jacinto Garzón, es otra. Es la gran dominadora de la marcha mundial y los éxitos se acumulan en su palmarés. Fue doble campeona del mundo en Budapest 2023 y campeona olímpica junto a Álvaro Martín en el relevo mixto de maratón en París 2024, dónde también se colgó la plata en los 20km.
La carrera en Tokio se disputó con unas condiciones climatológicas que hicieron estragos en los participantes. La salida se adelantó media hora según lo previsto inicialmente, de las 8:00 a las 7:30, y la humedad en el momento del inicio fue del 79%, subiendo con el paso de los minutos durante el resto de la prueba. Esa circunstancia hizo que muchas de las participantes optaran por llevar pañuelos al cuello con agua o hielo para refrescar la temperatura corporal.
El calor no amedrentó a María Pérez, que, con sus 1,58 metros de estatura, se erigió en una 'gigante' imposible de doblegar para sus rivales, por mucho que recibiera una aviso en los primeros kilómetros.
Pasado el kilómetro cinco, con treinta por delante, el grupo se rompió. Se marcharon la peruana Kimberly García León, la ecuatoriana Paula Torres, la italiana Antonella Palmisano, la china Li Peng y la española.
Ese grupo de cinco, a ritmo constante, aguantó hasta el kilómetro 21, en el que Paula Torres y Kimberly García fueron perdiendo fuelle quedándose relegadas por el intenso ritmo que marcaron las otras tres marchadoras. Ese nuevo grupo duró poco porque la española, con máxima confianza, volvió a cambiar el ritmo sin encontrar respuesta en sus rivales. Tal fue su velocidad que incluso llegó a aguantar en carrera al brasileño Caio Bonfim, en ese momento quinto de la prueba masculina y que acabó segundo en la carrera masculina.
Lanzada, María Pérez llegó a la meta situada en el Estadio Nacional de Tokio en solitario. Lo hizo enseñando la bandera española que previamente había cogido en los últimos metros. Paró el crono en 2h31:09, se tiró al suelo con la cabeza boca abajo y al levantarse se la vio con lagrimas en los ojos. Lágrimas de emoción y de alegría por el trabajo bien hecho.
Por detrás Antonella Palmisano, campeona olímpica en los Juegos de Tokio, que se colgó la plata, y Paula Torres, que se llevó el bronce a sus 24 años culminando una temporada de ensueño con victorias también en Dudince (Eslovaquia), Rio Maior (Portugal) y Varsovia (Polonia). En Tokio, además, logro con 2h42:44 el récord nacional en la distancia.
Entre las diez primeras las otras dos españolas en competición. Raquel González fue sexta (2h45:41) y Cristina Montesinos (2h46:44).
Lejos de las medallas se quedó Kimberly García León. La peruana, doble campeona del mundo de 20 y 35 km en Eugene 2022 y subcampeona en los 35 de Budapest 2023, concluyó décima con 2h50:37.
El sueño del marchador gallego
El gallego Daniel Chamosa finalizó sexto, con un tiempo de 2h30:42, y cumplió «un sueño» con este resultado en los 35 kilómetros marcha de los Mundiales de Tokio, en los que los murcianos Miguel Ángel López y Manuel Bermúdez terminaron duodécimo y decimotercero, respectivamente.
Chamosa, de 28 años y entrenado por Jacinto Garzón, también técnico de la campeona del mundo María Pérez, debutó en unos Mundiales absolutos con un sexto puesto que le permite marcharse de Japón con un puesto de finalista.
«Es lo que soñaba y supero las expectativas muchísimo. Hace dos años estaba a pie de pista animando a mis compañeros en Budapest, el año pasado igual en París, y ahora luchar con los mejores es increíble. Toca disfrutar lo que he conseguido», manifestó.
Miguel Ángel López, flamante plusmarquista nacional de la distancia, volvió diez años después de su oro mundial en Pekín a Asia con el objetivo de pelear por las medallas, esta vez en los 35 kilómetros. Sin embargo, el murciano se quedó pronto relegado de las primeras posiciones y concluyó duodécimo con un crono de 2h33:45.
«He acabado reventado. La carrera fue un poco peor de lo que esperaba. Me hubiera gustado estar en la lucha pero sufrí desde el principio. Hasta el km 18 sufrí bastante, me tuve que parar incluso en un avituallamiento. El puesto esperaba que fuera un poco mejor pero los Mundiales son difíciles. He dado todo», comentó el marchador murciano.
Justo por detrás otro murciano, Manuel Bermúdez, también debutante en un Mundial absoluto con un puesto decimotercero y un crono de 2h35:19.
«El principio de carrera fue muy duro. Intenté salir conservador y yendo de menos a más. Fui cazando a gente que caía del grupo de cabeza y para mi ha sido una experiencia increíble, muy bonita. Las sensaciones son muy buenas», dijo Bermúdez.