El Barcelona campeón de la Copa del Rey ante un Athletic Club indolente (0-4)

DEPORTES

Julio Munoz

Decidió ante un rival irreconocible con una goleada fraguada en solo quince minutos de la segunda parte después de un primer tiempo soporífero

18 abr 2021 . Actualizado a las 16:55 h.

Daba la sensación de que había saturación de finales coperas, esas que ahora se juegan semana sí y semana no. De la boutade se contagiaron los futbolistas de ambos equipos, protagonistas de una primera parte que fue tal despropósito que lo más propio sería dar por desierta la Copa del Rey 2021 y ahorrar el sopor al público no asistente.

Pero no hubo esa suerte y el partido se reanudó sobre las diez y media de la noche. Hasta ese momento, el Barcelona ejercía de dominador por inercia y por incomparecencia de un Athletic Club que optó por dejarse manosear. Ni con esas proliferaron las ocasiones, y eso que en el minuto 4 De Jong chutó al palo desde el corazón del área un balón que había pasado por las botas de Busquets y Messi.

Amagó con despertar el Athletic Club solo siete minutos más tarde, pero no lo hizo ni por medio de una jugada combinativa ni por medio de un contragolpe, sino desde el estatismo de un libre directo botado por Muniain que Iñigo Martínez peinó con la punta del pie para que contabilizase como media ocasión de gol. Antes, Griezmann había derrochado generosidad y Messi, desacierto.

A partir de entones, el partido entró en un agujero negro del que no salió hasta el minuto 40, con un acelerón de Williams y un contraataque descafeinado del Barcelona.

Nada podía empeorar en términos de espectáculo futbolístico, así que el regreso de los vestuarios casi pareció un frenesí. A los dos minutos, Dest decidió avanzar por la derecha y dejar a Griezmann un remate franco ante Unai Simón. El francés, como es habitual, falló. O, mejor dicho, acertó Simón, sensación que el portero se encargó de reforzar en los siguientes diez minutos, con intervenciones notables ante un libre directo de Messi, un remate duro abajo de Griezmann y un batiburrillo en el área pequeña tras un saque de esquina.

Estas acciones, más la entrada de Vesga por Muniain en el 54, parecieron insuflar osadía al Athletic Club, que se aproximó al área de Ter Stegen en dos ocasiones. Quedó en eso.

Volvió el Barcelona a la carga, ya sabedor de que, aplicando una marcha más, el rival no se opondría. Así fue.

En el minuto 59, Griezmann desatascó la final tras una buena jugada pergeñada entre Lionel Messi y De Jong, que ya venía creciendo en la final y acabó siendo uno de los protagonistas del partido.