¿Son viables los partidos cada tres días?

La posible necesidad de un maratón de partidos para acabar la Liga abre el debate de si es posible cambiar normas, como por ejemplo la de solo tres sustituciones por encuentro


Redacción / La Voz

Si el fútbol consigue volver en los próximos meses, como es la intención de sus principales actores, será muy diferente al desarrollado en los primeros meses de la temporada. El hecho de jugar dos o tres partidos a la semana parece que obligará a sacrificar los entrenamientos, con la necesidad de usar a más jugadores que los once que algunos equipos recitaban de carrerilla. Aunque con un posible riesgo de lesiones del que alertan los expertos.

¿Es posible cambiar el reglamento para que haya más de 3 sustituciones por equipo y partido?

Rafael Alonso, abogado del Bufete Alonso Martínez, explica que «un principio general de la reglamentación de las competiciones es su invariabilidad durante su transcurso». «Sin embargo, la situación excepcional de fuerza mayor motivada por la pandemia puede obligar a efectuar modificaciones, tales como la fecha final de la temporada oficial 2019-2020 más allá del 30 de junio, un aspecto que se encuentra establecido en el Reglamento General de la RFEF, cuya modificación puede acordar la Comisión Delegada de la Asamblea General de la RFEF, si llega a ser preciso. En el artículo 225 de ese mismo texto se regula el número de sustituciones permitidas durante el partido (3 por regla general en sénior masculino y 4 en femenino y juveniles) o el número máximo de suplentes, cuestiones que podrían ser modificadas. No es muy esperable que suceda, precisamente por ese principio de invariabilidad de las reglas de la competición, que haría que únicamente se modificasen aquellos aspectos indispensables para ajustarse a la situación de fuerza mayor o para cumplir recomendaciones sanitarias», agrega.

¿Y el tiempo de juego? ¿Pueden los equipos acordar su reducción?

«Sobre el papel, en términos puramente hipotéticos, una reducción del tiempo de juego de dos períodos de 45 minutos podría ser factible, si se considera necesario modificar el reglamento en este sentido, dado que es un aspecto que, aunque está contemplado en la Regla 7 de juego de la International Board (la asociación guardiana de las reglas de juego, en la que tienen asientos reservados las 4 federaciones históricas del Reino Unido), dicha regla permite que los dos períodos de 45 minutos puedan reducirse por acuerdo entre el árbitro y los dos equipos antes del comienzo, pero siempre y cuando esté permitido por el reglamento de la competición, lo que no parece muy probable a priori», matiza Rafael Alonso.

¿Podrá jugarse a todas horas este verano?

El calor lo complica. Como ya sucedió en las primeras jornadas de liga, si el fútbol vuelve en junio, no habrá partidos matinales y solo se podrá disputar alguno a las cinco de la tarde, los que se celebren en el norte de España, en donde la temperatura es más suave. El resto parece que se repartirán entre las 19 y las 22 horas, como pasó en agosto. «Lo que seguro veremos de nuevo son las pausas para enfriamiento que ya fueron introducidas por la circular n.º 12 de la RFEF en la temporada 2018-2019 con carácter general para los partidos a jugarse entre mayo y septiembre, por lo que este punto no precisará modificación alguna», añade el jurista Rafael Alonso.

¿Cada cuántos días se puede jugar?

El reglamento posibilita a un equipo a negarse a jugar dos partidos con menos de 48 horas de descanso entre ambos. Pero, a partir de ahí, no hay restricción. Y eso es a lo que aspira precisamente la Liga: a disputar el máximo número de partidos en el menor tiempo para perder la menor cantidad de dinero posible. En una reunión grabada sin el consentimiento de David Aganzo, el presidente de AFE se mostró abierto a negociar esta circunstancia. La RFEF, en cambio, publicó un corte de las conversaciones en el que Aganzo dice que es partidario de que los encuentros se disputen «con un mínimo de 72 horas de descanso». Una circunstancia que esta temporada no respetó la propia RFEF en la presente Copa del Rey (15 duelos se jugaron a pesar de que el descanso fue inferior a 72 horas). El récord fue el Maracena-Melilla, 42 horas después del Melilla-Levante (el equipo norteafricano aceptó que fuera así).

¿Cómo afecta jugar cada 48 horas a nivel médico?

El médico traumatólogo Javier Pombo ve «imposible» que las 11 jornadas que restan para finalizar el campeonato de liga se puedan celebrar en tres semanas. «Jugar cada dos días es posible en determinadas circunstancias. Pero una serie prolongada de encuentros cada 48 horas es imposible de asumir. La musculatura de los futbolistas no está preparada para aguantar ese esfuerzo continuado. Habría muchísimas lesiones musculares e incluso cierto peligro de problemas cardiovasculares. En la NBA lo hacen, pero es un deporte diferente, los jugadores tienen una base distinta y las normas del reglamento también son otras. Jugar no es entrenar, exige ritmos distintos. Los equipos de fútbol no están preparados para soportar 11 partidos en 22 días. Si fueran solo tres o cuatro partidos, y luego vacaciones, quizás. Pero con tanta competición por delante, las lesiones se multiplicarían y de 25 igual quedan 10 sanos», considera.

¿Cómo es la preparación de un equipo para acabar una liga al esprint?

Juan Solla, preparador físico gallego y entrenador asistente de Javi Gracia en equipos de élite como el Watford, Rubin Kazan, Málaga o Villarreal, explica que los equipos tendrán el «condicionante» de que «no se podrá entrenar». «Los que jueguen con esa frecuencia (cada 3 días) solo tendrán el tiempo justo para competir e intentar recuperar lo mejor posible dentro del margen que les permita la competición», señala el entrenador redondelano. «Otra situación se dará con los jugadores que no compitan con esa frecuencia, que tendrán que implementar sesiones para entrenar y mantener o mejorar su estado de forma», añade.

La acumulación de partidos parece que conllevará, además, un aumento en la política de rotaciones. Sobre todo si se enlazan partidos cada dos o tres días. «Se sabe que 48 horas no son suficientes para reponerse del estrés competitivo. Esa secuencia se puede hacer una vez; pero, cada vez que se repita, la fatiga se irá acumulando y ese es un factor de riesgo, sobre todo, relacionado con la lesión musculotendinosa. Esto se verá agravado por el nivel condicional con el que los jugadores puedan iniciar la competición, que en estos momentos es una incógnita. Una opción es establecer rotaciones en función de cómo los jugadores toleren esa frecuencia de partidos, pero esas decisiones dependerán de cada contexto», apunta Solla. «Será un momento bueno para hacer un estudio epidemiológico y compararlo con la frecuencia lesional de otro momento de la temporada», finaliza.

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