Construyendo sobre los valores

José Barcia

DEPORTES

marcos creo

En demasiadas ocasiones queremos llegar a la meta antes de dar siquiera el primer paso; y el hecho de estar pensando en algo que ni existe ni es seguro que vaya a existir, pero que damos por hecho, nos termina por generar grandes y graves frustraciones y trastornos de todo tipo.

El deporte espectáculo es una apisonadora que necesita nutrirse continuamente de nuevas figuras que aseguren su supervivencia y eso hace que se haya generado una obligación de formar a los jóvenes dentro de esos entornos. Porque una figura del deporte se comporta de una manera concreta, debe saber sobreponerse a un tipo de situaciones de estrés y de visibilidad mediáticas muy específicas y debe acostumbrarse a las exigencias del trabajo en el deporte a edades tempranas; y para que esto sea así, hace falta que se hayan producido un número importante de horas de lo que se llama práctica deliberada, que viene a ser, una experiencia específica y dirigida hacia ese fin. Si asumimos todo ello, nos vemos abocados a la necesidad de captar niños y niñas a edades cada vez más tempranas para nuestros equipos.

Estamos trasladando de esta forma, un producto que nace para adultos con unas condiciones especiales para rendir a gran nivel, hacia niños que están incluso lejos de madurar. Con ello existe un riesgo muy elevado de que estos niños vayan a verse inmersos en formas de entrenamiento, de comunicación y de gestión grupal propios del deporte de alta competición cuando sabemos, y se viene repitiendo hasta la extenuación, que eso es totalmente inadecuado y que es un error que está terminando con las carreras de muchos jóvenes deportistas antes de haber comenzado.

¿Cómo puede ser que pase esto? Por las expectativas de las madres y de los padres, porque tendemos a creer que nuestro hijo o que nuestra hija sí tienen lo que hay que tener para triunfar, para tener éxito, para sobresalir por encima del resto, para llegar antes que nadie, y para llegar ya.

Pero tengamos en cuenta que solamente un porcentaje realmente muy bajo de estas chicas y chicos con un potencial extraordinario y que son captados por los cazatalentos llegan realmente a desarrollar ese potencial y se convierten en profesionales del deporte, y a cambio estamos generando en nuestros hijos una carga de responsabilidad, de estrés y de ansiedad para la que no están preparados ni se la esperan. El atractivo incuestionable del éxito no deja de ser más que una ilusión.

Queremos todo para ya mismo, y en ocasiones no solo no es posible sino que es totalmente desaconsejable. El deporte en edades formativas debería estar construido sobre la base sólida de los valores y de un trabajo de educación deportiva bien programado, coherente y profesionalizado, y no sostenido por las urgencias ni por el beneficio inmediato.

José Barcia es psicólogo especialista en deporte y preparador físico.