Indignación e impotencia por el mercadeo de niños en el fútbol gallego

Los clubes pequeños denuncian maniobras poco éticas, los grandes dicen que ellos también son víctimas y la federación asegura que está limitada legalmente


La Voz

El mercadeo de niños futbolistas de que ha salido a la luz tras las quejas de los clubes de As Mariñas ha sacudido los cimientos del fútbol base gallego. Ni es exclusivo de esta zona de Galicia, ni parece tener solución a corto plazo, al tratarse más de un asunto ético que legal. Los clubes pequeños se quejan de las maniobras de los grandes, que también se consideran víctimas.

Mientras, la Real Federación Gallega de Fútbol (RFGF) asegura que intentó limitar el número de equipos por club en categorías de base y que la propuesta fue rechazada por unanimidad en el comité de fútbol base. Además, recuerda que el Comité Galego de Xustiza Deportiva insta a reducir el derecho de retención a la mínima expresión y que la Ley do Deporte, en su artículo 37, prohíbe que los clubes paguen a otros por el pase de jugadores menores de edad. «Si nos enteramos de que eso sucede, no lo permitiremos. Es un tema educacional de los padres que, por otra parte, tienen derecho a decidir con libertad dónde juega su hijo», explican desde la RFGF.

El coordinador del Unión Campestre, Joaquín Doldán, recupera un episodio en el que el dinero fue una de las claves de la salida de una jugadora alevín (diez años de edad). «Su madre debía dinero al club y el Silva, que se interesó por la niña, acabó ingresando ese dinero», explica. «Lo normal sería que me preguntasen a mí y yo lo trasladaría a los padres, no actuar por la espalda. Aquí no cerramos la puerta a nadie. También hay clubes de As Mariñas que lo hacen, no se puede acusar solo a los de A Coruña. Y otros incluso tienen vídeos de algún niño en concreto. Me parece gravísimo. Denunciable», añade.

Al escrito del Montañeros avisando a varios clubes que entrarían en contacto con los padres de algunos de sus jugadores se sucedieron las respuestas de estos clubes. Otros decidieron tomar medidas. La mayoría de los clubes de As Mariñas renunciaron a la competición comarcal, y algunos torneos, para no coincidir con los clubes coruñeses y sus ojeadores, aunque implicase no poder jugar la fase autonómica. «No es culpa de los niños ni de la federación, sino de los padres, que se creen estas tonterías», zanja Monti, directivo del Obrero.

Desde el Eirís reclaman ayuda federativa. «Somos un club pequeño. Nos cuesta formar equipos, pero poco podemos protestar cuando no hay norma al respecto. La federación debería poner coto. Hay clubes que desaparecerán, porque tampoco podemos ir contra los padres», lamenta Mariano Rodríguez, su presidente.

En las comarcas de Barbanza y Muros-Noia apuntan sobre el efecto arrastre que tiene la salida de un entrenador sobre una plantilla de base, mientras apuntan en sus críticas hacia el Bertamiráns, el Oroso y el Santiago-Conxo. José Manuel Caamaño, presidente del Noia, asegura que llevan años sufriendo la salida de niños, pero responsabiliza, de nuevo, a los progenitores: «A culpa é dos pais, non dos equipos nin dos nenos. Algúns pensan que teñen a Messi na casa e despois pasan todo o ano no banquillo».

Con los clubes con equipos profesionales dice no haber tenido nunca un problema: «Cando un rapaz destaca de verdade son o Deportivo ou o Celta os que preguntan». Asegura que este problema les ha impedido despegar en la base: «Así é imposible meter un equipo nunha categoría como a galega, cada ano tócanche aos mellores e sabe Dios o que lles ofrecen. Quéntanlles a cabeza e algúns terminan marchando. É moi difícil».

«No hay mercadeo, sino libertad»

Los clubes señalados aseguran que no son ellos los que promueven el movimiento de los niños futbolistas, sino que en la mayoría de las ocasiones son los padres los que ofrecen a sus hijos. Sin ir más lejos, el Paiosaco se quejó en septiembre del trasvase de tres niños al Ural, cuyo presidente, Pablo Barallobre, asegura que solo se interesaron por uno de ellos y que los otros dos quisieron acompañar a su amigo. «Es normal que se quejen. A nosotros también nos sucedió. Es una pena que unos clubes tengan varios equipos y otros no puedan completar uno, pero no podemos cerrar la puerta a los padres. A veces nos da más gasto que beneficio. El mayor problema en este sentido son los padres. Nosotros llamamos primero al club».

El Silva refrenda: «No hay mercadeo ninguno por nuestra parte. Se trata de naturalidad y libertad de elección». Asegura que los clubes de As Mariñas también se llevaron jugadores del Silva. Y en el caso de la alevín del Unión Campestre, explica: «La familia se puso en contacto con nosotros. Lamentamos si le hemos generado algún problema al Unión Campestre, club al que respetamos». «El año pasado, el propio Unión Campestre creó su plantilla con jugadores que decidieron no seguir en el Torre SD. ¿Eso también es mercadeo?», se preguntan. «Algunas de las actitudes de captación de determinados clubes tampoco ayudan. Aquí perdemos todos», concluyen.

El coordinador del Oroso, Hugo Rama, lamentó: «Se intenta deslucir el buen trabajo realizado por el club». Y los históricos del fútbol compostelano defienden que «es el día a día del fútbol y en la mayoría de los casos se hace para que los jugadores puedan disfrutar de categorías que no podrían disputar en sus clubes de origen».

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