El CRAT, campeón de la División de Honor de rugbi: «El año que viene, volveremos»

DEPORTES

Jorge García

El equipo coruñés comparte su segundo título nacional en La Voz exigiendo recursos para el deporte femenino y mostrando una ambición profesional en un entorno «amateur»

26 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El CRAT se ha instalado en el triunfo, como concepto. A pesar de todas las dificultades que supone practicar un deporte no profesional minoritario desde Galicia. Todos los estamentos del club coruñés realizan una interpretación transversal del segundo Campeonato de División de Honor y arrancan conceptos como equipo, superación, renovación, ambición, cantera, cimientos históricos y futuro. Todo, en una disciplina que, a pesar de ser olímpica en su modalidad de seven, no tiene garantizada la vida eterna.

La plantilla campeona de España quiso compartir con los lectores de La Voz su satisfacción por un éxito histórico para el deporte gallego, al tiempo que arrojó a la palestra una profunda reflexión sobre la extrema dificultad que supone para una mujer sobresalir en una disciplina situada en el extremo opuesto al fútbol en toda la extensión de la palabra.

Ya desde la propia Federación Española de Rugby (FER) se produjo el primer agravio, asignando un campo menor a la final de la División de Honor femenina, cuando había prometido a los clubes que sería el Central, el estadio de rugbi en España por antonomasia.

Alicia San Martin lo resume así: «No creo que la diferencia sea Galicia o Madrid, sino fútbol y el resto de los deportes. Y si encima eres mujer, pues ya… A veces piensas que hay detalles en los que se mejora, pero si echas la vista atrás, tampoco se ha mejorado tanto». Melani Abad añade: «Hay incluso disciplinas en una situación peor. Con carencias que piensas… ¿pero cómo a día de hoy podemos seguir así? O tener que irse para competir». «Somos campeonas, pero al final, todas a trabajar», apunta Silvia Vázquez. «En España aún queda mucho para vivir del rugbi. Ni aunque sea olímpico», concluye Belén Martín.

Hipotecar la vida

Insiste Melani Abad: «Los ejemplos que tuvimos en el equipo de jugadoras olímpicas [se refiere a Paula Medín y Vanessa Rial] es porque ellas han hipotecado su vida. Ahora se encuentran con treinta y pico años y sin haber cotizado, sin tener la vida encarrilada laboralmente, planteándose oposiciones…». El entrenador ayudante Pablo Artime zanja: «Es porque han renunciado a quince años de su vida».

«El problema de raíz es habernos quedado sin campo. Consideramos que es el de la Torre. Pero el ayuntamiento decidió implantar una superficie que no sirve para el rugbi. La culpa no es del fútbol, sino del que gestionó eso», concluye el expresidente, exentrenador y analista de vídeo, Juan Carlos Fernández.

En este contexto, el cuerpo técnico dirigido por Elena Roca ha conseguido, en base al compromiso no remunerado, armar un vestuario con 46 licencias que mezclan el primer equipo y el filial (campeonas nacionales y autonómicas esta temporada) y un equipo técnico especializado con analista de vídeo, entrenador de melé y preparación física específica. «Es la primera vez que como entrenador me siento arropado por un cuerpo técnico como este. Parecía algo de otro mundo. Yo aprendo con ellas en todas las facetas», corrobora Pablo Artime.

A pesar de todo el lastre, el espíritu del rugbi es más fuerte. Primero por la motivación que sostiene a cada jugadora («dábamos un grito por el CRAT y otro por el INEF. Eso no se vería en el fútbol», dice Alicia San Martín, mientras Melani Abad corrobora: «Era la fiesta del rugbi. Las llamamos, y no se querían bajar del autobús) y también a nivel colectivo («Nos han facilitado mucho la adaptación. Venir de fuera no ha sido un problema, y eso que nos decían que en el norte la gente era diferente», relata la granadina Belén Martín).