Es el único entre los seis primeros clasificados que no ha enlazado tres victorias consecutivas
18 mar 2019 . Actualizado a las 08:15 h.Trece triunfos, trece empates y cuatro derrotas. Carmelo del Pozo y Natxo González gestionan su primera crisis después de que el Deportivo apenas dejase de sumar en toda la Liga, lo que denota la presión y la exigencia propias, así como el altísimo ritmo de la competición. Los coruñeses han plasmado su condición de candidatos al ascenso, pero el motor de su marcha se ha revelado insuficiente. El espaldarazo que necesitan en la clasificación vendrá de la mano de un rumbo diferente: deben asumir los riesgos de triunfos reñidos y derrotas inmerecidas, mientras destierran más empates raquíticos. El nuevo Dépor que Riazor desea aplaudir se revela aquel al que la certeza de un punto en el bolsillo no le debe quitar el hambre de aspirar a los tres.
El equipo coruñés, el único de los cinco primeros que nunca ha pisado el liderato, tampoco ha disfrutado hasta ahora de una racha de tres triunfos seguidos. Solo encadenó dos a finales de enero, en el arranque de la segunda vuelta, y también a finales de septiembre, cuando abrió lo que más se ha parecido en toda su trayectoria a un período de buenos resultados consecutivos. Entre la sexta y la decimoctava jornada sumó 27 puntos de 39 posibles gracias a una media inglesa de triunfos en casa y empates fuera que lo llevaron a la segunda posición justo en su recta final del año, hasta que el Cádiz lo noqueó en el último partido del año, y al regreso en el 2019 nunca se ha vuelto a parecer a aquel.
Los tres puntos sumados sin jugar contra el Reus, la progresiva puesta a punto de sus mejores jugadores y la próxima recuperación de Carlos Fernández se revelan como factores a añadir en el caldo de este Deportivo que llega a tiempo para todo a doce jornadas del final.
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Sin renegar del camino que ha traído a estos futbolistas hasta la cuarta plaza provisional al cabo de treinta jornadas, pero ninguno de sus rivales se ha comportado así hasta ahora. Todos han gozado (o disfrutan ahora) de alguna racha en la que basan su éxito. El Osasuna acumula como local once partidos seguidos ganando (33 puntos) y, en general, lleva ahora ocho victorias y un empate en las nueve últimas jornadas. Además, se ha destacado como líder en las cuatro últimas jornadas. En todas estas ha ganado. Solo el Granada le aguanta el ritmo gracias a varios altibajos cuyos beneficios ha ido encadenando: cinco triunfos seguidos como local entre la tercera y la undécima jornadas, siete sin perder entre la 17.ª y la 23.ª, y ahora lleva 4 triunfos y un empate.
La trayectoria del Albacete se revelaba como la más parecida a la del Deportivo (sin derrotas en casa, 26 de 36 puntos entre la décima y la vigesimoprimera jornadas), hasta que encadenó tres victorias en el arranque de la segunda vuelta, festejó el liderato y ahora, aunque acaba de zanjar una serie de cuatro partidos sin ganar, sigue como principal alternativa a los dos primeros.
Con un partido menos, el Málaga se destaca como el equipo con más jornadas en la primera plaza (diez, frente a las nueve del Granada), pero no ha vuelto a pisarla. Entonces cosechó siete triunfos y un empate en nueve partidos, una racha que no ha vuelto a disfrutar. Ni siquiera ahora, cuando parece amarrado a ese segundo pelotón de equipos por ahora condenados a la promoción. Únicamente ha sufrido una derrota en los nueve últimos partidos, pero también solo ha festejado tres triunfos. Por detrás de los cinco primeros marcha un Cádiz de todo o nada, que no se ha encontrado más alto que el sexto puesto. Malvivió las nueve primeras jornadas con dos triunfos, pero luego sumó ocho seguidos que le auparon a la zona de promoción. Y ahí sigue. Ahora enlaza una derrota y un empate después de cuatro victorias consecutivas.
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