Una Copa del Rey en plena temporada de transición del Liceo

El Igualada será el primer rival en el último torneo que el equipo coruñés afronta con aspiraciones reales en un curso atípico que fue de más a menos


A Coruña / La Voz

La Copa del Rey llega en el momento justo para que el Deportivo Liceo intente recuperar una dinámica positiva tras la eliminación de la Euroliga el pasado fin de semana. Debutará el jueves ante el Igualada a las siete y cuarto de la tarde. La cuestión copera puede quedarse en grado de tentativa, algo que, en la actualidad, se puede considerar hasta meritorio por parte del equipo coruñés.

Los tiempos cambian y el Liceo no ha sido ajeno a ello. El relevo necesario en la directiva ha dado paso a una temporada de transición en la que se intenta minimizar los efectos de una deuda heredada, cuyo montante no ha trascendido, y se planifica a medio plazo con acciones como el patrocinio por parte del Deportivo. La más que probable salida de jugadores de gran peso específico en la cancha y el vestuario (como podrían ser Di Benedetto, Lamas, Malián o Miras) dibuja un futuro en el que, a falta de un mecenas principal que eleve el presupuesto por encima del millón de euros, las soluciones tendrán que ser innovadoras y, quizás, acompañadas de una conveniente reestructuración o una recuperación a medio plazo.

«Por el momento, estamos poniendo cara a todos los inconvenientes que nos encontramos», avanza José Luis Huelves, exjugador y miembro de una directiva encabezada por Daniel Echevarría. «Los equipos portugueses, con su poderío económico, se llevan a los jugadores top y el Liceo ya no puede competir con ellos en ese sentido. Y, aunque nadie nos ha confirmado nada, si unos se van, otros vendrán. Ya tenemos pensados los recambios, mezclando juventud y veteranía», añade Huelves, que vincula el esfuerzo a la exigencia en la cancha: «Lo que nos queda es luchar por la Copa y seguir vivos en la Liga. Siempre pelearle al Barcelona, sabiendo la diferencia presupuestaria, y dar valor a lo ganado. Debemos tener ilusión, por ejemplo ante la Copa. Cerraremos esta temporada lo mejor posible y planificar bien la siguiente».

Esfuerzo para dar el salto

Willy Duarte, también directivo y ex jugador, lo corrobora. «Este año estamos cortos de plantilla y para pelear con el Barcelona y los portugueses necesitas, al menos ocho profesionales de alto nivel. Lo estamos planificando a corto plazo, para la próxima temporada. Si se van jugadores importantes, entrarán otros no menos importantes. Haremos un esfuerzo importante para dar el salto cualitativo. El Liceo siempre ha tenido la capacidad de sobreponerse y de hacer grandes a jugadores que han venido a A Coruña».

En el aspecto deportivo, la temporada comenzó con la Supercopa engrosando el palmarés, pero con un inicio complicado en la OK Liga debido a una derrota contra el Barcelona en Riazor. Dados los escasos márgenes derivados de la amplia diferencia de presupuesto, los enfrentamientos directos entre liceístas y barcelonistas son prácticamente definitivos. Si se añade el lastre de algunas lesiones (sin ir más lejos, en estos momentos están afectados Eduard Lamas y Coy y, antes, Torres) y sanciones puntuales (por ejemplo, hoy se decide la de Josep Lamas por su roja contra el Sant Cugat en la OK Liga) parecía necesario contrarrestar la salida César Carballeira en la plantilla profesional (apenas un par de canteranos asoman).

El cansancio extra acumulado con respecto a los catalanes debido a los desplazamientos completa un panorama complicado. El escenario que se le plantea en los últimos tiempos al Liceo es el de competir en inferioridad de condiciones, pero con la exigencia de siempre: ganarlo todo.

La eliminación europea abre de nuevo el debate sobre el realismo de las aspiraciones del Liceo en el imaginario popular. Para su afición, el equipo es siempre favorito y candidato a ganarlo todo. La realidad económica del hockey sobre patines actual establece otros parámetros: Portugal y el Barcelona son intratables financieramente. Para un equipo como el Liceo, las probabilidades de éxito se dirimen en la buena fortuna en el sorteo. Y aumentan en las competiciones cortas. Por eso, y en beneficio del espectáculo, se requiere una OK Liga con play off.

 Una de ellas es, precisamente, la Copa del Rey. Abren los cuartos de final el Liceo y el Igualada. El rival del vencedor será el Reus (anfitrión) o el Lleida, que juegan a las 21.15 horas. Al día siguiente Caldes-Voltregá y Barcelona-Noia. El sábado, semifinales a las 18 (la del Liceo, si gana) y a las 20 horas. La final, el domingo a las 17 horas.

El entrenador, Juan Copa, se congratula de haber ganado la Supercopa, analiza críticamente el papel del equipo en la Liga y en la Euroliga, pero insiste en aportar el contexto objetivo: «A la Copa no llegamos en nuestro mejor momento físico, con las lesiones y tras un viaje largo por Europa, pero buscaremos puntos motivacionales para ir a por el título. El Liceo se sostiene con la competitividad de sus integrantes».

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