Natxo González: «A Riazor le va a gustar este Dépor»

El técnico, que asume el reto del ascenso, ve el fútbol como algo más que resultados

«A Riazor le va a gustar este Dépor» El técnico del Dépor, que asume el reto del ascenso, ve el fútbol como algo más que resultados
p. barreiros

Ha disfrutado ya de la jornada de descanso y finalizado el primer entrenamiento de la semana. Está relajado. Piensa en lo que pudo haber sido y no fue en Tenerife, pero confía en el equipo. Asume que hay muchos aspectos por corregir y que este Dépor está lejos del que él se imagina que puede llegar a verse. Porque si algo tiene claro  (Vitoria, 1966) es que «a Riazor le va a gustar este Dépor».

-¿Qué sensación tiene tras el cierre de la plantilla?

-Buena. El objetivo era que hubiera dos jugadores por posición para que hubiera competencia y así lo hemos conseguido. Por lo tanto, estoy contento.

-¿Cómo se ve en relación con los demás equipos?

-No lo sé. Al final, podemos hablar de nombres, si un equipo tiene más nombres o jugadores con más trayectorias, pero al final es el día a día, cuidarse, trabajar bien, el que mejor lo haga en prevención de lesiones… Son muchos factores. Con ver quién tiene más nombres o presupuesto, creo que no hay tantas diferencias entre equipos. La diferencia la marcará el día a día, la regularidad, que no tengas muchos lesionados. Cada detalle hará que seas mejor que el rival.

-Pero asume la necesidad y obligación de subir.

-No me paro a pensar en eso. Sé que es así porque lo sé. Pero a partir de ahí sé de la dificultad de la categoría. Es lo único que sé. Lo que hay de puertas para fuera no lo puedo controlar. Lo único que puedo buscar es que nuestra gente esté orgullosa de nuestro equipo. Claro que sé dónde estamos, lo que somos y de dónde venimos, pero no siento esa presión añadida. Me da igual estar en un equipo que aspire a la permanencia. Yo me exijo igual. Soy consciente de dónde estamos y de que se nos va a exigir, pero no me genera demasiada inquietud.

-Existe una presión por el objetivo del ascenso y otra por contentar a la grada. ¿Cree que el fútbol del Dépor va a gustar en Riazor?

-Sí, a Riazor le va a gustar este Dépor.

-¿Eso quiere decir que el equipo va a jugar bien al fútbol?

-Sin lugar a dudas.

-Cinco puntos después de tres salidas, ¿satisfecho?

-Pues no está bien. Es cierto que antes de jugarlos piensas que son tres partidos fuera y no estaría mal, pero, después de haberlos jugado, pienso que teníamos que haber tenido más. Estuvimos muy cerca de ganar en Albacete y muy cerca en Tenerife. Entonces, te quedas con ese sabor agridulce.

-¿Qué le gusta y qué no le gusta de lo hecho?

-El equipo aún tiene muchas cosas por mejorar. El equipo sabe qué es lo que quiere. Es un equipo reconocible, uno de los objetivos que nos marcamos, teniendo en cuenta que hemos encajado de penalti, una falta lejana con un error no habitual y otro desde fuera del área. En el cómputo general somos bastante fiables defensivamente. Luego, ofensivamente nos costará más. Nos está costando más porque esta es una forma de actuar que requiere tiempo, entendimiento del juego, porque en esa zona de creación tanto Vicente como Didier se han incorporado no hace mucho y ahí costará más.

-¿Dos empates en los últimos minutos le alertan de algo?

-Sí. El otro día me sorprendió la falta de respuesta a cómo salió el Tenerife en el segundo tiempo. Nos apretó más arriba. Adelantaron unos metros su línea de presión y ahí me sorprendió la respuesta. Esperaba más, porque esa situación la preveíamos. Me sorprendió para mal. Esperaba mejor respuesta a nivel colectivo e individual de futbolistas que supuestamente tienen nivel para dar respuesta a eso. Sabiendo que el Tenerife siempre te va a someter, no podemos caer en eso.

-¿Por qué el equipo se mete tanto atrás?

-Desde luego no es una consigna. Jamás hablamos de eso. Todo lo contrario. El sábado, el objetivo en el descanso era conseguir el segundo gol porque sabíamos que a ellos no les quedaba otra que apretar y podía escapársenos el partido de las manos. Un poco va en relación a que todo funcione, los automatismos se encuentren…

-Dani Giménez dio seguridad en los tres últimos partidos, pero cometió un error. ¿Le pasará factura?

-No, hombre. No puedo condenar a nadie por un error. Lo que pasa es que el de los porteros se ve mucho. Previa a esta acción hubo dos o tres que es para agarrar alguno de las orejas y… Pero eso no se ve tanto.

-¿En qué punto está la plantilla?

- No lo sé. ¿Cómo lo mido? ¿Cuál es el límite de este equipo? La perfección no existe. Queda mucho, pero no sé cuánto queda. Además, la evolución no es progresiva. Mañana podemos estar al 80 % y dentro de un mes bajar al 60. Siempre hay momentos de estancamiento y retroceso.

«El objetivo de este verano era descontaminar un poco el vestuario»

Siempre ha dejado claro que la confección de la plantilla la hizo Carmelo del Pozo en continuo contacto con él. Y, a falta de resultados, da por bueno el trabajo realizado. Cree que el vestuario necesitaba un lavado y se ha conseguido.

-¿Hacía falta un cambio tan drástico en la plantilla?

-Cuando se sufre algo así, dentro hay algo. En mayor o menor medida hay una contaminación. Cuanto más lo descontamines, mejor. Hay que intentar no dejar demasiados restos de cara al futuro porque ahí ha pasado algo. El objetivo de este verano era descontaminar un poco el vestuario tras el descenso. Y, cuando empecé a trabajar, no encontré esos restos. Encontré gente que ha salido, pero en el día a día hemos tenido respeto mutuo, y, a partir de ahí, en los nuevos jugadores, a parte de lo futbolístico se han mirado otras muchas cosas para que seamos un buen grupo, un buen equipo, porque eso al final da puntos.

-¿En qué medida se ha podido anteponer en algunos casos el valor personal al futbolístico?

-Creo que lo primero es tratar de tener buenos futbolistas y el resto… Puedes tener un buen tipo pero si no sabe jugar al fútbol… Hay que dar prioridad a lo futbolístico, y así se ha hecho, pero también hay que saber con qué tipo de persona te vas a encontrar.

-El domingo afronta su primer partido en Riazor, con el estadio en obras y sin casi delanteros.

-Desde luego no es el inicio soñado. Pero vamos a estar ante nuestra gente y hay que responder. El otro día, más allá de los puntos, nos pasó factura el partido. Es un problema, sí.

-¿Se ha planteado cambiar el sistema ante tanta baja en ataque?

-Lo que más me planteo ahora mismo es con quién voy a poder contar… Carles a ver, Quique imposible, Borja a ver, Fede vamos a ver cómo responde… Pilla todo arriba. Vamos a tener que esperar a ver con quién voy a poder contar más o menos. Pero tenemos un problema importante.

-¿Carlos Fernández está?

-Sí, pero no ha jugado ningún minuto. Llevaba tres semanas con el grupo pero no hay competido nada. Desde luego que para noventa minutos ni de casualidad.

-¿Han llegado a pedir a la federación venezolana que se quedara Christian Santos?

-Pues… No. No. No. Es que no esperabas lo que ocurrió. Si en Tenerife saliera todo normal… Luego era tarde, porque marchaba domingo a la tarde o lunes.

«Mi referente es Guardiola. No tengo otro»

«Quizá digan que soy amarrategui porque tenemos unos buenos números en defensa», apunta el entrenador

Aunque, como todo entrenador, entiende que el resultado lo marca todo, hace hincapié en cómo lograr el objetivo de la victoria. Entiende que casi siempre es mejor tener el balón, pero que una buena contra también puede ser bonita. Natxo González habla de su fútbol, de su sistema y de su referente balompédico: Pep Guardiola. Y ahí es taxativo: «No tengo otro».

-¿Cómo es Natxo González como entrenador? ¿Qué referentes tiene?

-Pep Guardiola, sin duda alguna. Sí, sí, sí. Aparte, tengo buena relación con él. Pero mi admiración por él va más allá del tipo de fútbol. Porque, como dice él, para jugar como él juega tiene que tener buenos futbolistas, así que tú… Más que eso cómo transmite.

-¿Qué es para usted jugar bien al fútbol?

-Hay muchas cosas. No soy de los que solamente creen en un tipo de fútbol. Me parece respetable todo. El famoso Barça de Pep Guardiola, pero también el contragolpe de un club inglés. Por ser quienes somos, me gusta que el equipo tenga el balón más que el contrario y a ver si conseguimos sacar el rendimiento de cada uno de los futbolistas que tenemos. Es un equipo que está ideado para ese tipo de fútbol que queremos. En esta jornadas ha habido ráfagas de ir encontrando eso. Pero, principalmente, siendo conscientes de que no es una categoría en la que un día vayas a tener el ochenta por ciento de la posesión, sí tener el control del partido a través del balón. Buscando hacer daño, no tenerlo por tenerlo. Pero me gusta ir a casa satisfecho y pensando que mi equipo había jugado bien. Que seas capaz de imponer lo que quieres imponer. Que se juegue a lo que tú quieres. El control del partido no tiene que ser solo con balón. Se lo puedes dar al rival para aprovechar el contragolpe. Está el resultado pero luego está irte satisfecho. Lo que trabajas cada día, que se vea en el campo.

-Dice que su referente es Guardiola y que le gusta llevar el control del partido con la posesión del balón. ¿Por qué cree entonces que le persigue la fama de «amarrategui»?

-Pues no lo sé y es curioso, porque le puede preguntar a cualquier jugador y le dirán que no. Quizá digan que soy amarrategui porque tenemos unos buenos números en defensa. Yo invito a la gente que vea partidos del Zaragoza o del Reus. Es la única manera de contrastar si soy amarrategui o no. Además, un entrenador en su vida va dando pasos, teniendo experiencias… Mis equipos han sido de los menos goleados. Luego depende… En el Reus, no podíamos tener arriba jugadores decisivos que costaran una pasta. Cuando tú no tienes eso, tienes que ser bueno defensivamente. Y a partir de ahí ir sumando. Depende de las plantillas que tengas. Pero no. Esa etiqueta no se corresponde conmigo. 

-Apuesta por un 4-4-2 con rombo. ¿Es muy rígido con el sistema?

-No soy tan rígido. Dentro de una distribución tipo, hay muchas variantes. En Albacete metí tres centrales. El otro día cuando el equipo contrario juega con dos puntas, buscas una salida, si juega con uno, buscas otra salida… Hay variantes en función del rival. No me considero rígido. Además, por experiencias que voy teniendo... El año pasado, con el Zaragoza, en algunos partidos que nos pusimos por delante, modifiqué y nos acabaron empatando dos o tres. El otro día en Tenerife podíamos haber dicho «saco tres centrales, dejo a Borja arriba y que sea lo que dos quiera». Otra es «mantengo dos puntas y media punta para buscar el segundo». Estás en esa balanza y equilibrio, que a veces te sale bien o mal. No me considero tan rígido. Luego también hay que meter variantes pero cuando el equipo lo ha trabajado.

-¿Le gusta tener un once que se sepa de memoria?

-No. Normalmente suelen estar los minutos muy repartidos. Es bueno que haya competencia para que la gente esté despierta. Que demuestre con hechos que se merece jugar. Luego, a medida que va pasando el curso, pues cada uno va teniendo sus oportunidades y cada uno va marcando su futuro.

-Dijo que una vez se cerrara el mercado de fichajes y supiera con qué plantilla podría contar, anunciaría los capitanes. Ese día ha llegado.

-Pero no lo tengo todavía. Esta semana se hará, pero aún no está decidido. Ellos decidirán un par y yo los otros dos, pero ya le digo que suele haber bastante coincidencia entre los que salen en las votaciones y los que el entrenador suele tener en mente. A final de la semana se conocerán.

«Me ilusionaba tener a Borges con nosotros. Por lo futbolístico y a nivel de vestuario»

 

 

Durante el mercado, Natxo González vio cómo varios futbolistas abandonaban el club. Sin embargo, hubo una salida que le hizo especial daño: la de Celso Borges: «Me ilusionaba tenerlo con nosotros. Por todo. Por lo futbolístico y a nivel de vestuario. Todo el mundo me transmitía lo mismo y he podido vivirlo en el día a día. Pero bueno, era una posibilidad. Confiaba en que siguiera con nosotros pero existía esa posibilidad y así fue», relata.

-¿Estaba tranquilo en las horas previas al cierre del mercado o mantenía los dedos cruzados?

-Son horas en las que puede ocurrir cualquier cosa, porque hasta que el árbitro no pita el final... Nuestra percepción era que no, salvo algún caso concreto, pero no te puedes fiar. Cuando dieron las campanadas, pues sí que te queda la sensación de que por fin tienes el equipo.

-Todos los años se dice que habrá una plantilla corta para mirar hacia el Fabril. Y este año vuelve a suceder. Veinticuatro fichas. ¿No se cierra así la puerta a los chavales?

-Una cosa no quita la otra. Mire que tenemos a Caballo y a Edu Expósito, que el año pasado estaban con el Fabril. No es mala media si cada año suben dos el primer equipo. No hay por qué no mirar hacia abajo. Lo haremos. Si vemos que hay alguien que destaque y nos puede ayudar, nos ayudará. Yo, personalmente, estaré encima del Fabril porque me gusta y creo en el fútbol base. Así que ahí estaremos. Las temporadas son largas, hay lesiones, picos de forma... No me molesta tener 24 y eso no me impedirá mirar hacia abajo.

«La experiencia me dice que al defender las faltas de cara, evitas que jugadores se queden enganchados y haces dudar al lanzador»

 

 

El entrenador blanquiazul da mucha importancia a la estrategia -«un altísimo porcentaje de los goles en Segunda llegan a balón parado», ha repetido en más de una ocasión-. Y en esta faceta el Deportivo exhibe una curiosa manera de defender este tipo de situaciones. A Natxo González le gusta, principalmente en las faltas laterales, retrasar mucho a los jugadores para que defiendan de cara. Con el tiempo, subraya que los números le acaban dando la razón.

-¿Cuál es la explicación de defender el balón parado tan atrás?

-En el fútbol, a veces, todo va un poco por modas. Aquí, de repente, se dijo que había que defender a 45 metros de la línea porque lo dijo Guardiola. Y yo he defendido así… Pero cuando he tenido problemas defendiendo muy lejos del portero, pues me lo he vuelto a pensar. El lanzador tiene una referencia más clara: meter el balón entre la defensa y el portero. Para el lanzador es más fácil. Si veis los goles, las faltas laterales que hay, el delantero va a hacia la portería y el defensor hacia atrás. Es difícil coordinar el aguantar ahí la línea, siempre hay dos que se quedan enganchados… He visto infinidad de goles mandando el balón a la espalda de la defensa, y llegando ahí el delantero. En cambio, cuando el lanzador se encuentra con un equipo como nosotros, que te metes atrás, tiene muchas dudas. No sabe dónde meter el balón. Y luego creo que se defiende mejor al poder atacar frontalmente el balón que yendo hacia atrás. Encajé mucho con el equipo lejos del portero, pues uno va tratando de corregir esos errores y defiende de otra manera y dices: «Coño, esto me está dando resultados». La experiencia me dice que al defender las faltas de cara, evitas que jugadores se queden enganchados y haces dudar al lanzador.

-¿A los porteros no les cuesta manejarse al estar rodeados?

-Es como todo. Es creer en lo que estás haciendo. A este equipo le pusimos cortes de esas acciones en el Zaragoza, Reus… Y le enseñamos los números que habíamos conseguido defendiendo así. A partir de ahí, ellos son receptivos y vamos a probar… Probamos y la diferencia es que, cuando lo pruebas, ves que es verdad, que genera dudas, que defiendes mucho mejor.

-¿Es de consensuar situaciones como esta con la plantilla?

-Les dije el primer día que íbamos a hacer las cosas solo si estaban convencidos. Yo no puedo imponer algo en lo que ellos no creen. Todo lo que estamos haciendo es porque ellos lo creen. Yo trataré de hacerles creer que es lo mejor, y para eso tiene que haber resultados.

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