Un Dakar de pesadilla

Carlos Sainz, en coches, y Joan Barreda, en motos, grandes bazas españolas


Colpisa

La cuadragésima edición del rali Dakar comienza un año más, con algo de retraso con respecto a las últimas ediciones, con la certeza de que va a ser una prueba más dura aún de lo previsto. El español Marc Coma, director deportivo de la prueba y máximo responsable del diseño de las etapas, ha planteado un recorrido duro y que tendrá sus dificultades en todas las zonas que atraviesen, bien fuera de pista, bien en dunas o zonas más embarradas. «Será una edición muy dura, desde el primer día, y en la que la navegación será determinante», avanzaba Coma en la presentación de la prueba en Barcelona.

No le falta razón: la primera semana se atravesará el desierto peruano, con dos etapas en bucle y casi todos los kilómetros por unas dunas que retrotraerán a los más veteranos al Dakar original, el africano. Después del día de descanso (único en este Dakar), se pasará al altiplano boliviano, con el ya clásico Salar de Uyuni que recientemente se ha visto en la gran pantalla gracias a ‘Star Wars’ y los últimos Jedi. Los tres días en altura en Bolivia pondrá a prueba la resistencia física de los pilotos y mecánica de los coches, motos, quads y camiones, antes de bajar a Argentina, donde los aficionados al Mundial de Rallies reconocerán algunos tramos por Salta y Belén, Fiambalá y finalmente Córdoba, donde se dará el banderazo de llegada a los héroes que consigan acabar.

«A nivel personal me hubiese gustado correr esta edición, que tiene todos los ingredientes para que tengamos un Dakar histórico. Estamos muy satisfecho del trabajo que hemos hecho hasta ahora en el diseño del recorrido, pero como siempre también necesitamos un poco de suerte, especialmente con el tiempo», explicaba Coma.

Pendientes del cielo

Y es que esta es una de las grandes incógnitas. Ya el año pasado, las inundaciones obligaron a la suspensión o cambios de varias etapas, lo que al final dejó una sensación un tanto fría en el Dakar del 2017. Más allá de los imponderables, Coma afirma que todo este año se ha hecho pensando en lo que han solicitado los equipos. «Este año hemos trabajado muy cerca de los equipos y, aunque a veces no son aplicables todas las demandas, la mayoría está de acuerdo en que la navegación sea una parte importante del resultado final», espera.

El adiós de Peugeot

Después de tres años dominando con relativa facilidad, tras un debut complicado en su vuelta al Dakar, Peugeot afronta su última participación con la vitola clara de favoritos. Stéphane Peterhansel quiere seguir aumentando su leyenda, y buscará su decimocuarto trofeo Touareg, pero tendrá que vérselas con Sebastien Loeb (que ya fue su único rival por la victoria en el 2017), Cyril Després (que llega mejor que nunca) y un Carlos Sainz que quiere desquitarse de los sinsabores de los últimos años y despedirse, quizá para siempre, con Peugeot como ganador.

Pero si la marca del león es la gran favorita, no será porque los responsables del ASO se lo hayan puesto más fácil que en ediciones anteriores. La superioridad mostrada por los franceses el año pasado obligó a repensar la normativa para beneficiar más la competitividad de sus rivales. Así, este año quieren premiar más a los 4x4 frente a los buggies (tipo Peugeot), modificando el reglamento técnico referido a las suspensiones, peso mínimo, brida de admisión de combustible y otros elementos. Esto ha hecho que Mini haya diversificado su apuesta: el X-Raid llevará tres buggies (pilotados por Hirvonen, Al-Rajhi y Menzies) y cuatro Mini John Cooper 4x4 (pilotados por Roma, Jakub Przygonski, Orlando Terranova y Boris Garafulic).

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