Las penurias de Julia Vaquero

La Voz VIGO / LA VOZ

DEPORTES

La mejor atleta gallega de todos los tiempos sobrevive con una pensión no contributiva de 369 euros y con el COE pagándole medicamentos y psicólogo

02 oct 2017 . Actualizado a las 17:00 h.

La vida no le ha sonreído a Julia Vaquero (Chamonix, Francia, 1970), la mejor atleta gallega de todos los tiempos. Después de tocar el cielo como deportista, bajó a los infiernos por mor de un trastorno bipolar que le fue apartando de su deporte, del que se desvinculó como profesional en el año 2000. A día de hoy, vive en A Guarda, su pueblo, al que llegó con dos meses, con una pensión no contributiva de 369 euros y con la ayuda del Comité Olímpico Español, que le paga el tratamiento médico (toma una decena de pastillas diarias) y psicológico.

«Agora vivo cunha ridícula pensión de 369 euros por unha minusvalía do 60 % e por sorte o Comité Olímpico faise cargo dos medicamentos e do tratamento psicolóxico», comentó en una entrevista concedida a telemariñas.com con motivo de la inauguración de una exposición sobre su figura en la Casa da Cultura de A Gándara, la localidad en la que la pasó la niñez con su abuela ayudando en casa y trabajando en el campo, además de estudiar.

A esta pensión le añade unos ahorros que están próximos a extinguirse y que le llevan a mostrar abiertamente su preocupación sobre el futuro. «A situación é crítica. Pouco a pouco vanse acabando eses aforros e cando acaben xa veremos o que ocorrerá». La docencia (en su día hizo INEF en A Coruña) no parece una salida factible por culpa de la enfermedad que le persigue: «Ese trastorno bipolar fai que non confíe en min e dáme medo enfrontarme a calquera tipo de traballo». Además, la medicación le deja muy cansada y con pocas fuerzas. «Cada vez vou máis vella, moi cansa. Xa me comentaron que a medicación cansa».

Problemas económicos al margen la todavía plusmarquista española de los 5.000 metros lleva una vida tranquila en A Guarda en una casa familiar que acondicionó en su día tirando de ahorros, con visitas muy frecuentes de su hija Xulia de 14 años, y muy alejada del atletismo, un mundo al que no quiere volver. Como si después de tanto entrenar y competir desde su adolescencia le saturara por completo: «Non quero saber nada do atletismo», comentó a telemariñas.com sin ambages. Algún pinito en populares fue su último paso por el deporte.

Una situación que en absoluto se corresponde con la cultura del esfuerzo que siempre ha acompañado a Julia Vaquero, que ganó su primera carrera con nueve años. «Sempre tiven unha capacidade de sufrimento moi grande. Quería superarme a min mesma, era moi perfeccionista». Por eso fue capaz de entrenarse en solitario durante toda su vida huyendo de concentraciones, de conseguir una beca para estudiar, de compaginar libros y éxitos deportivos y de exprimirse hasta la extenuación para llegar en la mejor forma posible a Atlanta 96. En donde consiguió una medalla, pero en donde seguramente comenzó su caída.

La muerte de su padre cuando todavía era una niña quizás fue el primer caldo de cultivo para anidar una enfermedad que terminó por expresarse en toda su extensión y que le ha llevado a una situación crítica a los 47 años.