Una vida de esfuerzo y una atleta fuera de lo común

Óscar Fernández TARTÁN, BARRO Y ASALTO

DEPORTES

02 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Julia Vaquero, la mejor fondista gallega de todos los tiempos y vigente recordwoman nacional de 5000 metros, fue noticia estos pasados días a raíz de un artículo, aparecido en la web digital Telemariñas, en el que narraba que sobrevivía con una pensión no contributiva de 369 euros.

Fue una atleta profesional como no he visto a nadie en mi vida. De joven tenía exceso de peso para correr y, conocedora de su limitación se infringió unas dietas durísimas que la llevaron a estar delgada en todas las competiciones, pero a base de privarse de muchas cosas. Sus entrenamientos llegaban al nivel de la extenuación física y mental. En los cinco años que pasó estudiando INEF en A Coruña entrenó en un camino de tierra de 500 metros. Hacía 140 km/semana en ese camino, en un ir y venir constante. Además de ser una atleta muy sufrida era una atleta tremendamente competitiva hasta el punto de no querer hacer series cortas con atletas de su grupo que le pudieran hacer sombra en los entrenamientos.

Tuvo la suerte de coincidir con Estela Estévez y la lucha entre ellas, aunque mayoritariamente se decantaba a favor de Julia, las hizo crecer deportivamente. Es imposible repetir el nivel de exigencia de ambas en esas batallas deportivas. Con ellas hemos vivido los duelos atléticos más grandiosos de toda la historia del atletismo gallego.

Esa garra la llevaba a ser extremadamente exigente con ella misma y fruto de esa exigencia mental acabó derrotada por la enfermedad. En los 90 tocó la gloria y ahora toca fondo. Curiosamente de ahí procede porque de muy joven le falleció el padre y fue su madre la que luchó por sacarla adelante en momentos de mucha dificultad económica para la familia.

Julio Rodríguez, su primer técnico, le llegó a regalar unas zapatillas de clavos y un reloj cuando ella era todavía una adolescente. Las penurias por las que pasa Julia coinciden desgraciadamente con las de Albertina Dias, una de sus grandes rivales y campeona del mundo de cros en 1993.

La portuguesa quedó viuda cuando su hija tenía cuatro años y acabó emigrando a Francia, donde se dedicó a limpiar casas para poder sacar a su hija adelante. A ambas las tendremos en la memoria por sus logros y esperamos que el destino las vuelva a poner en lo más alto.

Óscar Fernández es entrenador nacional e historiador de atletismo.