Fátima Ameneiro: «Nunca me han puesto una multa»

Es la mejor copiloto de España. Habla mucho y bastante rápido, con el entusiasmo propio de una madre que ha tenido a su primera hija hace tres semanas


Si alguna vez ha visto a un copiloto de ralis en acción, es posible que le sorprendiera lo mucho y lo rápido que hablan en el coche. Fátima Ameneiro (Fene, 1980), que es la mejor copiloto de España mientras no le arrebaten el título, hace exactamente eso: habla mucho y bastante rápido (lo que van a leer es un resumen del resumen). No me canta las curvas ni las marchas, pero todo lo dice con el entusiasmo propio de una madre que ha tenido a su primera hija hace tres semanas.

-¡Enhorabuena por la maternidad! ¿Es verdad que llegó a correr embarazada?

-¡Gracias! Sí. Bueno, la primera vez todavía no sabía que estaba embarazada. Después lo consultamos con la ginecóloga. Solo necesitábamos un punto para ser campeones de España y, como le dijimos, es más probable tener un accidente en la rotonda del hospital que en un rali.

-¡No me diga eso!

-En serio. Es verdad que existe un riesgo, pero vas muy segura. Casi no hay accidentes. Yo estoy corriendo desde el 2004 y solo he tenido tres. Y he participado en más de 150 carreras. Pero fuimos con mucho cuidado. Como le digo, solo necesitábamos un punto.

-¿Cómo se interesó por los coches?

-Por Edgar [su pareja, en el coche y en la vida]. De pequeña jugaba con coches; tengo una bonita colección. Pero al cumplir los 18 (salimos juntos desde los 16, en el instituto), Edgar me llevó a una excursión donde «casualmente» había un rali. Y allí empezó todo. Edgar empezó a correr con 20 y, con 24 ya corríamos juntos: él de piloto y yo de copiloto.

-Así que ustedes lo comparten todo.

-Pues sí. Tiene ventajas en la relación piloto-copiloto porque cuanta más confianza, mejor. Aunque nos conocemos tanto que, pese a que no puedo mirarlo mientras corremos, por su respiración o por lo que dice por el micrófono ya sé si va dormido o pasado... Y cuando hay cabreo, pues también se nota. Pero somos muy profesionales, nos lo tomamos muy en serio.

-Y su hija está abocada a dedicarse a esto. Será piloto, claro.

-No tiene por qué. No vamos a ser esos que ya le compran al niño un kart cuando es pequeñito. En mi familia nadie corría ni tenía afición por esto y ya ve.

-Desde luego, si quiere serlo ser mujer no le supondrá ningún problema. ¿O sí?

-Cuando empecé en el 2004 éramos siete u ocho mujeres. El año pasado ya éramos 26. Es un orgullo que cada vez haya más chicas. Y las hay en todos los ámbitos. Mecánicas también.

-¿Qué prefiere, ser piloto o copiloto?

-Soy piloto en las pruebas de montaña, pero como copiloto me siento muy a gusto.

-¿Y en la vida?

-En la vida somos un equipo en todas las facetas. Hay cosas en las que él tira de mí y en otras es al revés.

-Cuando compite ¿nunca tiene miedo?

-Los ralis son un deporte de riesgo y sientes ese subidón de adrenalina. Los coches no van por raíles y sabes que alguna cosa puede fallar. Pero yo creo que es más peligroso para el público que para los que vamos en el coche.

-¿A qué le tiene miedo entonces?

-Al coche de calle. Siempre respeto los límites. No paso de 120 ni a tiros. Y si soy copiloto no dejo que pasen tampoco.

-A lo mejor no le han puesto ni multas.

-Nunca me han puesto una multa.

-Cuando escucha al volante aquello de «mujer tenías que ser», se pondrá enferma.

-Bueno, algunos suponen que somos muy torpes al volante, pero yo me veo muy normal.

-Ustedes se fueron a Mongolia con un Cinquecento.

-Sí. Es una prueba a la que llaman el Dakar de los pobres. Nuestra ilusión es ir al Dakar auténtico algún día.

-¿Qué tal la experiencia?

-La mejor de mi vida. Tiene el mismo espíritu de lucha y de superación que el Dakar, pero con un coche de calle. Fue muy duro, pero fue una experiencia impresionante.

-Dígame una canción.

-¿Una canción? Buff. Ahora sí que me ha pillado. No sé. A mi hija le canto canciones de dibujos animados... me relaja mucho la música clásica... pero una canción...

-Lo siento, es la única pregunta que no perdono.

-Pues, Carmina Burana, que me relaja mucho.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La salud, la suerte y el amor. Es lo que dice todo el mundo, ¿no? Pero sin salud no hay nada.

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