El profesor universitario Carlos Lago cuantifica los aspectos en que influye jugar en superioridad
11 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El profesor de la facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Vigo Carlos Lago ha realizado un estudio estadístico en el que analiza las repercusiones que sufre el juego cuando hay una situación de 11 contra 10. En él determina que hay seis parámetros que cambian de forma relevante al jugar en superioridad numérica: se incrementan el tiempo de posesión (en un 14 por ciento), los pases cortos (20 %), el número total de pases (14 %), los toques totales (9 %), los tiros a puerta (30 %) y los pases exitosos (6 %).
«Además de dedicarme a la universidad como profesor de deportes, de fútbol también soy aficionado. Y una de las máximas que está más extendida, uno de esos mitos, es esa frase de Helenio Herrera de aquello que con diez se juega mejor que con once. Seguramente lo decía apelando a aspectos psicológicos ya que por el hecho de jugar en inferioridad numérica hace que los jugadores entiendan que tienen que dar un plus adicional, provocando, según Helenio Herrera, un mejor rendimiento del equipo. A partir de esa idea lo que hicimos fue verificar si era cierta o no. Ya había estudios sobre la incidencia real en el resultado, pero se había estudiado menos sobre en qué aspectos del juego influía jugar con uno más o uno menos», explica el profesor.
Datos de las cinco grandes ligas
«Lo que hicimos fue coger a las cinco principales ligas de Europa (España, Alemania, Inglaterra, Italia y Francia), y cogimos 75 partidos de principios de la temporada pasada en los que se produjo una expulsión. Utilizamos un sistema muy sofisticado de datos, que es muy caro pero al que se puede tener acceso, y analizamos un montón de variantes colectivas del juego», explica el profesor Carlos Lago.
«Jugar con uno más o uno menos se plantea de la siguiente manera: la posesión se incrementa un 14 %, es decir, el equipo que tiene superioridad asume la iniciativa en el juego mientras que el equipo con uno menos pasa a la expectativa; además, el porcentaje de pases cortos se incrementó en un 20 %, una cifra muy importante, y además sube un 6 % el éxito en esos pases», explica Lago. «Es decir que los equipos que juegan con uno más tienen más posesión, dan más pases, tienen más éxito en los pases, y el número de comportamientos defensivos se reduce porque lógicamente si estás atacando tienes menos tiempo para defender», añade.
Dominar un plan específico
«La conclusión clara es que no es cierta la frase de Helenio Herrera, algo que casi cualquier aficionado ya sabía, que jugar contra uno menos tiene repercusiones positivas, pero ahora sabemos que todos los equipos, por encima de que sean muy buenos por sus condiciones individuales o más flojos, tienen que cambiar su plan de juego. Deben tener más posesión, dar más pases, y este es un escenario que se da con bastante frecuencia, y que por tanto los equipos tienen que tener entrenado y previsto en medio de la competición. Porque jugar con uno más no puede reducirse a sacar un defensa y poner un delantero porque no se trata de eso; se trata de que haya aspectos del juego dominados para tener éxito. Además hemos estimado que la probabilidad de ganar o perder se mueve entre un 15 y un 20 % si juegas con uno más o uno menos», concluye.
Centros de investigación
Carlos Lago considera que ciencia y deporte deben darse la mano. «En el fútbol no todo está inventado. Ni esta todo estudiado. Conocer qué explica lo que sucede en el juego es el primer paso para dominarlo e incrementar tu probabilidad de ganar. Una idea que la gente debe entender es que los grandes clubes, que algo ya están haciendo, pero que en el futuro inmediato será más evidente, van a disponer de centros de investigación», razona Lago.
«Todos los clubes querrán saber cuántos partidos tiene que jugar un futbolista antes de ser cambiado, cuál es la probabilidad de ganar si se produce esta situación u otra en pleno partido, qué sucede cuando en mi equipo juega un jugador A o un jugador B en el rendimiento colectivo… Y esto son cosas que hay que juntar: el conocimiento de los entrenadores, por supuesto, y también el soporte técnico-científico. La ciencia en el fútbol ya no es ciencia-ficción», advierte.