Dos goles del central a balón parado, uno de ellos en fuera de juego, permiten a los blancos superar al Málaga
21 ene 2017 . Actualizado a las 18:48 h.Después de unos días muy difíciles en lo personal por su enfrentamiento con una parte de la afición sevillista y la consiguiente polémica mediática, Sergio Ramos se erigió una vez más en el héroe del Santiago Bernabéu y fue determinante para el sufrido triunfo del Real Madrid ante un Málaga que es osado y toca bien, pero es muy flojo en la estrategia defensiva (2-1). El esperado éxito de los merengues no resuelve las dudas sobre su juego pero pone fin a una racha extraña de tres partidos sin ganar, les mantiene como único equipo invicto en casa de la Liga y les convierte en campeones de invierno incluso con un partido menos que sus rivales, el que deben jugar en Mestalla y quedó aplazado por el Mundial de Clubes.
Salvo las apariciones del central de Camas para marcar diferencias una vez más, discurrió el duelo bastante equilibrado y abierto, y hubo cierto murmullo en la grada porque el Málaga rondó más de lo previsible la portería del discutido Keylor Navas. Si bien el Madrid llegaba más, Chory Castro había disparado a la base del poste, con el portero costarricense casi tan descolocado como en el segundo gol que encajó en el reciente choque del Pizjuán, obra del montenegrino Jovetic. No encontraron los de Zinedine Zidane la fórmula hasta que la sociedad Kroos-Ramos firmó una nueva exhibición a balón parado. Primero el sevillano cabeceó cerca del punto de penalti, a la salida de un córner, y sólo siete minutos más tarde, ya cerca del descanso, metió la suela para desviar desde el área pequeña un centro magnifíco del alemán, tras una falta lateral. Pidieron con razón fuera de juego los andaluces, con hasta 4 rematadores blancos en posición adelantada.
El duelo se inclinaba claramente hacia el lado local pasada la media hora, tras la inquietante lesión de Marcelo. Es un jugador clave y, dependiendo de su tiempo de baja, deja al campeón de Europa con enormes problemas en los laterales al no estar tampoco Carvajal durante un mes. De forma coyuntural, Zidane resolvió el problema cambiando de sistema y pasando del 4-3-3 al 4-4-2. Trasladó a Nacho, el chico para todo, al lateral izquierdo, retrasó a Lucas Vázquez al derecho e introdujo a Isco para jugar en el vértice del rombo. Cristiano Ronaldo, que había comenzado en la banda izquierda, pasó a jugar más cerca de Benzema y por el centro, aunque siempre con libertad.
No se le puede negar al Balón de Oro que lo intenta, que recibe y trata de brillar con bicicletas, taconazos, cambios de ritmo y remates, pero es evidente que no está bien y ha perdido el duende. En sus cuatro primeros intentos de desborde, ya perdió el balón. El público le animó de forma generalizada por su insistencia y por su infinito crédito, aunque también se escucharon algunos pitos. A Cristiano le faltan frescura, chispa y velocidad, aunque, como dijo Zidane en la víspera, es el encargado de «marcar diferencias» en el Real Madrid.
Zizou confeccionó esta vez la alineación que hubieran elegido por mayoría los socios del Real Madrid, a excepción quizá de la presencia de Benzema, quien rivaliza en seguidores y detractores con Morata y cuya presencia devolvió a Cristiano a su puesto natural hasta que Marcelo dijo basta. Falló enseguida un gol muy claro el galo, al tratar de rematar de espuela en boca de gol. Y fue reemplazado cerca del final con división de opiniones. El técnico madridista dejó la política y la diplomacia para la conferencia de prensa previa al choque, donde hizo lo que debe todo entrenador que se precie de saber manejar los vestuarios. Realizó una firme defensa pública del lateral brasileño Danilo, pero luego, en el momento de la verdad, le dejó en el banquillo del Santiago Bernabéu. Apostó por el internacional Nacho.
Aunque del equipo titular diseñado por el Gato Romero sólo son fijos el portero Kameni y los venezolanos Rosales, Villanueva, Juanpi y Peñaranda, jugó el Málaga con valentía. Defensa adelantada y transiciones rápidas hacia el área rival. Suma tres derrotas seguidas desde el cambio de técnico y está diezmado por las lesiones, pero no se comportó mal. Le sometió Ramos, que supera su recórd goleador en Liga con seis dianas y, tras Cristiano, es el segundo máximo realizador de su equipo en esta competición.
Con 2-0, el Real Madrid trató de gobernar la situación sin desgastarse en la segunda mitad. Apenas ocurrieron cosas hasta el gol de Juanpi. Intantes después, Keylor salvó el empate, tras tiro cruzado del Chory. Hubo emoción hasta el final porque Cristiano, que acabó renqueante, no definió dos buenas ocasiones. En la segunda lanzó al poste y antes no acertó tras despejar Kameni sobre la raya lo que hubiera sido el gol cómico del año después de no poder controlar el portero la cesión de un compañero. Cristiano no atina, pero está en casi todas.
Real Madrid: Keylor, Nacho, Varane, Ramos, Marcelo (Isco, min. 25), Casemiro, Modric (Kovacic, min. 78), Kroos, Lucas Vázquez, Benzema (Morata, min. 82) y Cristiano.
Málaga: Kameni, Rosales, Luis Muñoz, Villanueva, Juan Carlos (Demichelis, min. 74), Camacho, Recio, Juanpi, Fornals, Chory Castro (Jony, min. 66) y Peñaranda (Michel Santos, min. 78).
Arbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño): Mostró amarilla a Casemiro, Juan Carlos, Camacho, Michel Santos y Lucas Vázquez.
Goles: 1-0: min. 35, Sergio Ramos. 2-0: min. 42, Sergio Ramos. 2-1: min. 63, Juanpi.