El piloto de Cambre afronta al volante de un Hyundai I20 R5 el reto más ambicioso de su carrera
02 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Iván Ares volverá a pisar con garbo con el Campeonato de España de ralis de asfalto como meta. Exprimirá desde el 18 de marzo (Córdoba, primera cita del calendario) su flamante Hyundai I20 R5, un vehículo respaldado por éxitos como el conseguido en el Rali du Var celebrado hace un mes (por delante de WRC con pilotos mundialistas) y que se estrenará en la península ibérica de la mano del gallego.
Ares (Cambre. 1985) se encuentra ante el reto más ambicioso de su carrera, el entorchado nacional. Ya lo intentó anteriormente y, cuando la normativa (el año pasado vio cómo se bridaba su Porsche con la temporada ya comenzada) y la financiación le aseguraron continuidad, obtuvo una meritoria y esperanzadora segunda plaza (en el 2015, arrancando el curso con una versión del coche del 2008).
El deportista gallego se destapó entonces como uno de los pilotos de mayor talento técnico del panorama nacional, algo que ya había apuntado con sus triunfos absolutos en el Gallego (años 2011 y 2014).
En un año que acabó siendo de transición debido a los factores externos que limitaron el rendimiento en competición, Iván Ares condujo un Ford Fiesta R5 en los ralis de Canarias (puntuable para el Campeonato de Europa) y Adeje, resistiendo el embate de los favoritos. Retornó al Gallego con el Porsche 2010 y firmó con Noia y Lalín seis victorias consecutivas antes de que la FGA cambiase la normativa para limitar a los Porsche, por lo que Ares dio por finalizada su participación en el autonómico.
Su nombre siguió sonando en los ralis del nacional, ya que fue tercero en Ferrol y segundo en Ourense con el Porsche limitado, ganó el Princesa de Asturias con un Skoda y participó en Llanes con un Subaru, además de probar casi todos los R5. «Pude comprobar que el coche tiene mucho potencial», explica Ares, que estará acompañado por José Antonio Pintor. El Hyundai I20 R5 (de tracción 4x4), con un propulsor de 1.600 cc Turbo desarrolla una potencia de 285 CV (mientras que un WRC suele tener unos 300 CV), con un par motor de 420 Nm (la versión WRC ofrece 400 Nm) para mover una masa de 1230 kilogramos.
«Teníamos la ilusión de cerrar un programa con una montura que se mostró muy competitiva desde el principio. Para todo el equipo va a suponer un extra de motivación», explicaba exultante Iván Ares ante su gran retorno.