Canciones de Navidad


El fútbol, padre de Caín y Abel, se presta a las historias de dos ciudades. Equipos de vidas diferentes y cruzadas. A la sombra de clubes ungidos por el poder o el destino suelen crecer, sin luz directa del sol, hermanos pobres, esos que hubiera elegido Charles Dickens como protagonistas de sus desvelos de miserias y redención. En Berlín, el Dynamo fue el equipo de la Stasi. El conjunto oficial. El fetén. El campeón de la República Democrática Alemana. El pasado fue suyo, aunque ahora pena por los subsuelos del fútbol germano. El presente es del Hertha, el único conjunto de la capital que juega en la Bundesliga. Y entre esas dos aguas, pero siempre a contracorriente, navegó y navega el Unión Berlín. Cuentan que sus colores vienen de los trabajadores del metal, aunque no eran precisamente los mimados del régimen comunista. Sus gradas se llenaron durante décadas de aficionados de la clase trabajadora, que acudía al grito de «¡Hierro, Unión!». Además, pertenece a esa honorable cofradía de la oportunidad perdida. Jugó la final del campeonato alemán en 1923 y la perdió ante el Hamburgo. Pero tiene un innegable instinto de supervivencia. En el 2015 renovó el contrato a un jugador que había sido diagnosticado de cáncer de estómago. Sus seguidores pueden presumir de haber dado la sangre por su equipo. Y no es una frase hecha de ultra. Literalmente. En el 2004 organizaron una campaña de donaciones para recaudar dinero para pagar las deudas de la entidad. Después compraron parte del estadio y trabajaron para reformarlo. Calculan que, por turnos, 2.400 voluntarios dedicaron unas 140.000 horas a la obra durante casi un año. Su espíritu les ha permitido crear nuevas liturgias. El día de Nochebuena del 2003, unas noventa personas fueron al campo y, sobre el césped, interpretaron canciones de Navidad durante noventa minutos. Un partido entero de villancicos. Ahora los aficionados que quieren asistir al rito anual no caben en el estadio. Son miles. Este año el ambiente en Berlín era muy distinto. Nadie podía olvidar la masacre del mercado navideño. Pero el campo se llenó de nuevo. Con gorros y bufandas. Con el empeño de la libertad. Con canciones de Navidad.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Canciones de Navidad