La última fiesta de los «chicos de oro»

España, instalada en la ola del triunfo, desafía a Estados Unidos en busca de la final olímpica

El muro pendiente El muro pendiente

RÍO DE JANEIRO

El vestuario de España vive estos días de fiesta. El mal inicio ha dejado paso a las risas y el duelo de esta tarde con Estados Unidos (20.30 horas) se afronta sin presión. Como un último baile para los Chicos de oro.

Rudy Fernández es el DJ oficial de la selección de baloncesto. El encargado de ponerle banda sonora a los éxitos y a las derrotas de España. Levantar el ánimo o celebrar los triunfos. Tiene para todo en su librería musical. En la selección, donde siempre hay una «canción del verano», esta vez suena Estopa. Un tema nuevo que habla de risas. De quitar hierro a los problemas. «No nos da la gana de ponernos serios», entonan a grito pelado en el autobús de vuelta a la Villa tras cada victoria.

Un mantra que se ha repetido tras cada alegría en los Juegos y que quieren volver a cantar tras derrotar a Estados Unidos. El partido ante los americanos hay que afrontarlo sin «ponerse serio». Sin arrugar el ceño. A esta España de los éxitos le va mejor cuando juega con alegría. Así lo ha hecho durante los últimos quince años, en los que ha tuteado al baloncesto mundial y en los que ha soñado con derrotar a Estados Unidos. Solo lo consiguió una vez, en el Mundial 2002, en un partido insulso en el que solo había un quinto puesto en juego. Por eso, derrotar a los americanos de la NBA se ha convertido en el último reto de los Chicos de Oro, cuya jubilación se acerca sin remisión.

Estos días en Río, los españoles han visto cómo Ginobili, Nocioni o Scola decían adiós con una derrota; cómo Parker se marchaba por la puerta de atrás de su selección y por eso Navarro, Reyes y compañía, aún con algún campeonato por delante, quieren despedirse de los Juegos con una alegría. La más grande sería derrotar por fin a Estados Unidos en esta final anticipada que no tiene premio directo como sí ocurría en Pekín o en Londres. No hay plata asegurada para el perdedor, que deberá buscar consuelo en un duelo por el bronce.

«Me gustaría que fuera la final, pero no lo es. Lo que está claro es que será un encuentro complicado. Estoy emocionado por poder jugar ese partido y luchar por una medalla contra España», asegura Kyrie Irving, el escudero de LeBron James en los Cavaliers, con los que ganó este año el anillo de campeón. El base es una de las piezas clave de un equipo al que le faltan muchas de sus estrellas.

El propio LeBron o Stephen Curry se bajaron de los Juegos tras una temporada muy larga, pero aún así la selección americana es una equipo magnífico. Brilla por encima del resto Kevin Durant, aunque hay más. Carmelo Anthony, Klay Thompson, DeMarcus Cousins, Paul George, Jimmy Butler... todos estrellas de la NBA, capaces de romper el encuentro en cualquier momento. Aún así, este no es un equipo inabarcable.

Se ha visto en la primera fase, en la que Serbia, Australia y Francia tuvieron sus opciones para derrotarles. «Los tres partidos ajustados de la primera fase nos mostraron algunas de nuestras debilidades y han sido beneficiosos para nosotros», reconoce Mike Krzyzewski, el técnico estadounidense, que espera otro «gran partido ante España, como los vividos en Juegos anteriores». Hace tiempo que la selección desmitificó al equipo americano. Atrás quedan los complejos con los que se vivía el duelo en otras épocas, y la mejor forma de demostrarlo sería con un triunfo.

 

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