La anfitriona es muy superior a Irlanda, pero ha sufrido en todos los partidos de la Eurocopa
26 jun 2016 . Actualizado a las 17:02 h.Deschamps sostiene que «en el fútbol no hay revancha», y aferrado a esa premisa quiere dar carpetazo a cualquier ánimo de pasar factura que pueda albergar el adversario de esta noche. A su favor juega que el rival, Irlanda, ya saldó hace años su cuita, vendiendo la rabia por cinco millones de euros. En el 2010, la FIFA tapó la boca del ejército verde con un curioso préstamo para la construcción de un estadio: el dinero solo tendría que ser devuelto si los irlandeses se clasificaban para el Mundial del 2014 (eso no pasó). El organismo internacional se sacaba de la manga un nuevo seguro antirrobo; una compensación por el atraco que con forma de clamoroso gol (de Henry) con la mano colocó a Francia en Sudáfrica y dejó sin premio en la repesca a la selección de Irlanda.
Hoy no falta quien desde Dublín agite aquel duelo como espoleta para los ánimos del contendiente más débil en el cuarto encuentro de octavos de la Eurocopa. El oponente de un anfitrión con pinta de favorito (por nombre, a falta de juego) que intenta enterrar en casa una década de disgustos sobre el césped, de equipos sin gloria que sucedieron a aquel que alcanzó la final de Alemania 2006. Desde el cabezazo de Zidane a Materazzi, los bleus han ido en picado, incapaces de recuperar el nivel exhibido a finales de los 90. Quizá delante de su público...
De momento ha salvado la fase de grupos aupada al primer puesto, aunque haya sido contando con los oponentes y la fortuna como aliados. Suiza, Rumanía y Albania ya están eliminadas, y para someter a las dos últimas Francia tuvo que esperar hasta ver venir el descuento. Las grandes estrellas galas no han dado la talla: una (Griezmann) figura entre los fiascos del torneo, y la otra (Pogba) solo dejó huella durante media hora del partido contra los suizos. A cambio, Deschamps ha encontrado un nuevo referente, escorado en la siniestra. Dimitri Payet ha alcanzado la plenitud frisando la treintena y está añadiendo un fenomenal desempeño en la Eurocopa a una gran campaña en el West Ham.
Payet, dosificado
El extremo izquierdo rescató a su selección frente en el encuentro inaugural con un zurdazo que venció la resistencia rumana y volvió a marcar ante Albania. Dosificado en la última cita de la primera fase, debería llegar fresco a la de esta noche, como el presunto hombre gol galo. Giroud carga con el peso de ser casi la única referencia en punta, ante las ausencias de Benzemá y Gameiro. Falló bastante antes de anotar contra Rumanía, los albaneses lo dejaron en blanco y ahorró pólvora con los suizos. Ahora le espera una zaga curtida en la Premier. Defensas sin mucha cintura que fueron capaces de anular a los suplentes de Italia, pero sufrieron muchísimo el frente de ataque belga.
Martin O’Neill no trató de enmascarar cuál será su propuesta frente a Francia: «Cuando no puedes tener la pelota, tienes que intentar negar el espacio con el que te pueden hacer daño». Así, con el equipo bien junto y buscando las contras, han obtenido los irlandeses sus mejores resultados. Juegan a explotar la impaciencia del rival, cualquier descuido producto de la soberbia. Algo contra lo que ha alertado Deschamps, según explicaba ayer el capitán galo: «No estamos más confiados de lo que debemos. Tenemos mucho respeto por Irlanda». «Todos quieren eliminar al anfitrión. Ese es ahora su objetivo», afirmó Lloris. No es mal premio, a falta de revancha.