Trashorras, su amigo entrañable en La Masía, analiza su evolución y su gran momento en la Eurocopa
19 jun 2016 . Actualizado a las 19:48 h.Se conocieron en La Masía. Andrés Iniesta tenía 11 años, Roberto Trashorras 14. Los dos recién llegados y fuera de casa por primera vez. Allí forjaron una amistad que ha perdurado en el tiempo y el gallego que capitaneó al Rayo Vallecano es una voz autorizada para analizar la trayectoria del manchego hasta llegar al nivel con el que está asombrando en la Eurocopa: «Es talento puro, calidad. Es innato lo que hacía Andrés cuando era pequeño. Eso o naces con él o es muy difícil».
¿Era de esperar el recital de está dando Iniesta?
No es ninguna sorpresa para quienes lo conocen desde niño, pero Trashorras lo pone en valor. «Hay que tener en cuenta en dónde lo hace y cómo lo hace, y sin tener a su lado a gente como Xavi, y él ha asumido todo el peso. Se ha dado cuenta de la responsabilidad que tenía que adquirir y de que tenía que dar un paso adelante y lo ha hecho», comenta mientras destaca que jamás perderá la motivación por seguir ganando pese a todos los títulos acumulados.
¿Sus inicios anunciaban un jugador tan colosal?
«Cuando los demás dábamos un paso, Andrés daba dos». Es el símil al que recurre por sistema el chairego para hablar del manchego. Trashorras tenía claro desde el principio «que iba a llegar al primer equipo», porque pese a su físico, siempre jugó en categorías por encima de su edad «y ya destacaba». «Solo al verle jugar pensaba que si las cosas iban por su camino, con cierta normalidad, iba a marcar una época en el Barcelona».
¿Su juego siempre ha sido el mismo?
El fútbol que Iniesta ha tenido en sus piernas y en su cabeza siempre ha sido el mismo, aunque moldeado por la filosofía del Barça y por la evolución propia del jugador. «Desde el primer día se le veía que tenía una habilidad especial para llevar el balón pegado al pie y una facilidad innata para irse de los rivales», una cualidad en la que Roberto Trashorras pone especial énfasis «porque es uno de esos pocos jugadores capaces de buscar por sí mismo superioridades. Si todo los jugadores están marcados, él se deshace de su marca para buscar superioridad en otro lado, y eso es algo fundamental para un centrocampista».
¿Cómo ha sido su evolución como jugador?
Trashorras pone el acento en un aspecto que para muchos puede pasar inadvertido, su mejora física: «Es un jugador cada vez más fuerte», lo que le permite también desde su prisma ser más sólido en defensa -«se involucra mucho más que antes en este aspecto»-. Además, considera que ahora es más regular «porque antes era un jugador más intermitente».
¿Por qué sufrió tanto para adaptarse en Barcelona?
Roberto Trashorras vivió en primera persona el momento más difícil de Andrés Iniesta, el paso de vivir en Fuentealbilla a hacerlo en Barcelona. El gallego recuerda que «fueron momentos muy duros para todos. Lo pasó mal, hubo noches muy duras en las que nos teníamos que apoyar entre todos. Siempre es duro separarte de tu familia y con el paso del tiempo lo fue consiguiendo y madurando».
¿Tuvo incidencia aquella situación en su personalidad actual?
«Aprender a sobrevivir solo a nivel emocional te hace más fuerte», precisa Roberto, que ha pasado por una situación muy similar. Pero aquel mal trago le hizo madurar por la vía rápida, le hizo jugador antes que otros «y sobre todo le llevó a construir esa personalidad que tiene ahora». Desde muy niño tuvo que afilar el instinto de supervivencia.
¿Qué entrenador ha sido clave en su carrera?
Para el pasador más preciso de la Liga, el entrenador más importante es aquel que te da continuidad en el primer equipo, y ese fue Frank Rijkaard con Andrés Iniesta. Luego Guardiola le dio continuidad. «En la cantera, todos los entrenadores que tienes son importantes y te intentan formar, pero el más importante es el que te da la oportunidad de jugar en el primer equipo de forma habitual, porque si no llega a tenerla igual estaría en otro equipo o le costaría más».