«Un chaval humilde, agradecido e moi educado»

Abdoulaye Fall Seck nació en Senegal hace quince años y era el mayor de cuatro hermanos


Carballo / La Voz

Era un gran amante del fútbol. Su gran pasión. Abdoulaye Fall Seck nació en Senegal hace quince años y era el mayor de cuatro hermanos. Su padre es marinero de profesión y está enrolado en un palangrero con base en Camariñas. Llegó a Muxía hace unos diez años para ganarse la vida y ofrecer un mejor futuro a su familia. Echó raíces. Tantas que se trajo a su familia para Muxía. Ocurría hace unos cinco años.

Abdoulaye Fall Seck llegó la villa muxiana de la mano de su madre y sus tres hermanos, todos ellos más pequeños que él. La familia, de origen senegalés, se integró rápidamente en su nuevo hogar. Abdoulaye Fall Seck se incorporó a la disciplina del Muxía hace cinco temporadas, al poco tiempo de llegar de Senegal. Comenzó en el equipo alevín y de ahí pasó al infantil. Ahora jugaba en el cadete.

En el club lo calificaron de «excelente persoa, sempre cun sorriso na cara, moi humilde, agradecido, compañeiro dos seus compañeiros e moi educado».

Abdoulaye Fall Seck jugaba de centrocampista, donde destacaba «polo seu físico e a súa potencia e forza», muy por encima del resto de chavales que conforman la plantilla. Dicen de él que era una especie de Mauro Silva pero en categoría cadete. Esta temporada había sido convocado por su entrenador, Luis Romaní, en los 27 partidos de la liga cadete de la Costa, siendo titular en 25 y entrando en el campo desde el banquillo en los dos restantes. Anotó esta campaña tres goles, dos de ellos en la penúltima jornada, que sirvieron para que el Muxía ganara al Outes (4-2). Dos de los hermanos del malogrado futbolista también juegan al deporte rey. Mohamed lo hace en los alevines del Muxía y Alpha en los alevines del Dumbría.

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