El Club Deportivo Lugo sumó el sábado la enésima victoria de renombre. Los lucenses fueron muy superiores a un Club Atlético Osasuna plano y que mostró una imagen impropia de un competidor por el ascenso. Eso sí, con ocho canteranos en el once inicial. Saquémonos el sombrero. Los rojiblancos se impusieron físicamente al rival, dominaron la pelota y crearon más ocasiones que los pamploneses. Sin apenas fisuras en defensa, salvo el cabezazo de Urko Vera previo al 1-0 y acciones aisladas de Miguel de las Cuevas y Matej Pucko por banda derecha mediada la segunda mitad. José Juan, «el de siempre», prácticamente no tuvo que intervenir. Y es una grandísima noticia. Un equipo defiende muy bien cuando no recibe ocasiones, no cuando su portero es el mejor o uno de sus mejores futbolistas.
El conjunto de José Durán optó por salida de balón por bajo, ser vertical en tres cuartos y presionar hasta la extenuación. En la amplitud de recursos está la virtud. Ya en la primera mitad, dos toques entre Manu (siempre buscando ese golpeo rápido para castigar el error ajeno y superar líneas) y Jonathan Pereira permitieron a Pablo Caballero presentarse ante Nauzet Pérez. Carlos Pita sacó la batuta a pasear. Ahora, aquí; ahora allí. Ahora la pone en corto, ahora en largo. Cuando se incrusta entre los centrales e inicia la creación, el equipo juega más y mejor. Y, en paralelo en ubicación y mérito, un Fernando Seoane nuevamente sublime en colocación, recuperación y, por supuesto y como en tantas ocasiones, con la pelota en el pie. Sublime su pase filtrado en el 2-0. Tres cuartas partes del gol son merced al centrocampista de Tapia. Junto a esa maravillosa pareja Carlos Pita y Fernando Seoane, el trabajo siempre de Antonio Campillo, al que le importa bien poco si es el minuto 10 o el 87. En el banco espera el «mago» David López, que cuando juegue volverá a marcar diferencias. Mención también para Álvaro Lemos. Simplemente, confirmó lo que venía apuntando: su empuje, su explosividad y su facilidad para alcanzar línea de fondo. Quién sabe si aquella probatura de Leganés en septiembre fue el inicio de un lateral derecho de nuevo cuño. Cuando menos, ha adquirido más conceptos para ser un futbolista más completo.
Ángel Dealbert aportó el cuarto tanto de un central esta temporada tras los tres anotados por Carlos Hernández. El «guante» de Pita firmó la asistencia. Fundamental que los defensas ayuden también en la faceta goleadora, habida cuenta que en punta ya habitan, conviven y se compenetran dos monstruos como Caballero y Pereira.
Tercera victoria sobre Osasuna en dos temporadas. Los sueños a veces se cumplen. «Hemos ganado a Osasuna» deberíamos repetirnos como un mantra. Yo lo hago.