Bolt, una prodigiosa transformación

Isidoro Hornillos

DEPORTES

La carrera, metro a metro
Ayerra, Alexia

Ha demostrado una tremenda capacidad para adquirir día a día un estado de gracia espectacular

28 ago 2015 . Actualizado a las 15:00 h.

La final de 200 metros tampoco arrojó sorpresas. Con el triunfo de Bolt se confirma que, pese a llegar a Pekín con dudas y falto de sensaciones competitivas, se encuentra en la última recta del campeonato interpretando una de las mejores versiones de sí mismo. Como si de una carrera se tratase, su capacidad para adquirir el estado de gracia que acompaña a la forma deportiva aumenta de manera extraordinaria, de día en día y de carrera en carrera. Su propio lenguaje corporal y la facultad que tuvo en la final de ayer para disfrutar del momento delatan su positiva evolución. En esta prodigiosa transformación en algo habrá contribuido su percepción de que un sector de la afición cuestionaba su actual liderazgo. Resuelto el enigma con sus contundentes respuestas, la próxima cita que le preocupará son los Juegos Olímpicos. Tal vez por ello, y  porque antes tiene puesta su mirada en la final del 4x100, en la que, salvo sorpresa, se clasificará Jamaica, no quiso enfrentarse al cronómetro y se limitó a ganar saboreando en los últimos metros la sonrisa del éxito.

Salida y aceleración

Tercer tiempo de reacción

Ejecutó bien la salida con el tercer mejor tiempo de reacción (0,147), inferior al que tuvo en la final de los 100 (0,159). Tanto sus primeros apoyos como el resto del tramo acelerativo hasta adquirir su velocidad máxima, entorno a los 60 metros, los realizó con el máximo empeño. El hecho de correr en la calle 6 y tener a Gatlin por el interior le obligaba a ello, ya que no le permitía controlar su posición hasta la entrada a la recta.

La curva

Buena trazada

Tras adquirir la máxima velocidad hay que procurar mantenerla. Tanto Bolt como Gatlin lo hicieron bien en la parte final de la curva. Su tiempo de paso por el ecuador de la carrera, a falta de conocer los parciales de cada 50 metros, fue de 9,92, aproximadamente, muy similar al registro del día del récord mundial.  Gatlin le estaba metiendo presión, muy pegado. El norteamericano no tuvo más remedio que intentarlo en la curva, procurando adelantarse con algún metro al principio de la recta.