Escenario mítico, desafío infinito

Spieth, en busca del tercer grande seguido, afina el «putt» y se sitúa a un golpe de los tres colíderes del Open Británico tras el bajón de Johnson y Willett


REDACCIÓN / LA VOZ

Calmó el viento, pero el Old Course de St. Andrews lo removió todo en la tercera ronda del Open Británico. En un día de birdies, dos jugadores prácticamente caídos en la batalla por el título, Dustin Johnson, que había abierto el día líder con -10, se estrelló con +3 en su tercera tarjeta, y Danny Willett, que le seguía a un impacto, se descolgó al no arañarle ningún golpe más al campo. Del festival salieron 14 golfistas con opciones intactas para la segunda vez en la historia que el torneo finalizará un lunes (Canal + Golf). Porque 14 se mueven aún en un margen de tres golpes. Tres colíderes tienen una mínima ventaja. A un solo impacto, los sigue Jordan Spieth. El Open no se preparaba para un final tan igualado desde el 2001 en Royal Lytham & St Annes.

Spieth aterrizó el lunes en St. Andrews con el reto de encadenar Masters, US Open y Open Británico. Todas las miradas se posaron sobre sus pasos, cualquier gesto se convirtió en susceptible de análisis. Y en la segunda vuelta, que comenzó un viernes y finalizó un sábado, le abandonó el putt. Necesitó hasta 37, con demasiados tripateos y gestos de ansiedad. Pero incluso en esas circunstancias estaba a cinco golpes del líder. Asequible con 36 hoyos por delante. Ayer solo necesitó 27 putts para dibujar una vuelta de -6 para volver a soñar con una hazaña que haga temblar los cimientos del golf. En la era de los pegadores, golpe a golpe, la diferencia al final se marca en el green.

El último Open de St. Andrews lo ganó Louis Oosthuizen, el único de los tres colíderes -junto al australiano Jason Day y el irlandés Paul Dunne- que sabe lo que es ganar un grande. Hasta hoy, repetir título en el Old Course solo está a la altura de leyendas. Solo llegaron a liderar el torneo dos veces tras 54 hoyos en la cuna del golf Tiger Woods y Tom Watson. Y solo dos en los últimos cien años ganaron más de un Open Británico en St. Andrews: Woods y Jack Nicklaus. A eso se enfrenta Oosthuizen.

La exhibición del aficionado Paul Dunne, lo nunca visto desde Bobby Jones

Cada colíder encierra una historia. Si Oosthuizen puede repetir victoria en St. Andrews, el aficionado irlandés Paul Dunne obligaría a reescribir los libros de los récords del golf con una victoria en la última jornada. También con un provisional resultado de-12, Jason Day persigue su primer major.

Como Dunne, solo otros dos amateurs lideraban el Open después de 54 hoyos: Bobby Jones en 1927, cuando ganó, y John Ball en 1892, cuando terminó segundo. El último aficionado en ganarlo fue Jones en 1930, cuando logró lo que luego se consideraría el Grand Slam de la época. Dunne entregó ayer una tarjeta de 66 golpes, la más baja de todos los tiempos de un aficionado en un British en St. Andrews.

Si se amplía la perspectiva a cualquier grande, Dunne también hace historia por el hecho de ser colíder el día clave. Ningún amateur gana un major desde que Johnny Goodman venció en el US Open de 1933. Y el último aficionado que lideró un grand slam tras 54 hoyos fue Jim Simons en el US Open de 1971.

¿Y Jason Day? Tantas oportunidades y tan pocos títulos. Aspira desde el coliderato a la recompensa. Por séptima vez desde el año 2010 llega a los últimos 18 hoyos de un grande entre los cuatro mejores, más que ningún otro.

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