La Copa de su Majestad el Rey nació en el año 1903 fruto del empeño puesto por Carlos Padrós y su ocurrente idea de solicitar la donación del trofeo de campeón a su majestad el rey Alfonso XIII. La idea se consolidó y 112 años después estamos ante un nuevo desenlace final, curiosamente entre los dos equipos más laureados de este centenario y añejo torneo, el Barcelona y el Athletic Club de Bilbao. Entre los dos contendientes reúnen 49 copas, ambos jugando el mismo número de finales, 36. La primera vez que los dos conjuntos finalistas se vieron las caras en un evento de estas características con sus nombres institucionales fue en 1920, en el estadio de El Molinón en Gijón, con victoria para el conjunto blaugrana por dos goles a cero. En los últimos años ha sido habitual verlos a ambos en disputa de tan preciado trofeo, demostrando por qué son los equipos más laureados.
Este año en el que curiosamente se estrena rey en dicha competición, los dos finalistas se presentan con trayectorias muy diferentes. El Athletic sufriendo los avatares de una liga que lo mantuvo en vilo hasta el último momento, con esa lucha por entrar en Europa que al final pudo concretar y el Barcelona certificando con puntos la eficacia de su juego. Ambos conjuntos con una incidencia social elevadísima en la que nada de lo que hacen pasa desapercibido.
El Athletic afrontará esta final con la base de una generación acostumbrada a codearse con los mejores y con nuevas hornadas de jóvenes cachorros que buscan afianzar su lugar en un club para el que son parte vital de su existencia. El semillero de Lezama busca convertir pequeñas bellotas en fornidos robles que representen los valores y la filosofía de una entidad diferente. La Copa del Rey les regalará la oportunidad de mostrar el fruto de tanto trabajo y luchar por encumbrar un criterio propio e intransferible.
El Barcelona vive la vorágine del momento, el equipo transita institucionalmente en un mar proceloso mientras que deportivamente mantiene el nuevo rumbo que su capitán ha marcado desde un principio, una travesía que ha provocado algún que otro viraje de timón para poner orden en la nave. El equipo se mantiene vivo optando a todas las competiciones en curso y ha encontrado el camino por el que seguir manteniendo su competitividad.
Una final abierta con marcados contrastes deportivos y sociales, dos entidades particulares y muy arraigadas en su entorno vital. Un partido que definirá un campeón con cultura propia y solera en el torneo más antiguo del fútbol español. Ambos han alcanzado el partido definitivo tras medirse a rivales de prestigio y dirimirán la final con el mismo objetivo, ganar.
Álex Couto es entrenador profesional de Fútbol. Autor del libro «Las grandes escuelas del fútbol moderno»