Un programa psicológico, clave en las marcas de Carmela Cardama. La fondista viguesa ha rebajado en un minuto y once segundos su registro en los 5.000 metros
17 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Abril del 2015, Carmela Cardama se proclama campeona de España de 5.000 metros en categoría júnior por segunda vez consecutiva. La diferencia está en la marca. En 12 meses, la atleta viguesa ha rebajado el crono en 1 minuto y 11 segundos, firmando 16m 32s 42d, la mejor marca española desde el 2006 y la cuarta júnior de todos los tiempos. El secreto, aparte de la constancia en el entrenamiento está en la mente. La perla del Comesaña lleva dos años y medio en un programa de psicología deportiva le que ha ayudado a superar la ansiedad que le provocaba correr y que le ha permitido optimizar todas sus virtudes.
«Las piernas no corren solas y es muy positivo que tengamos un apoyo psicológico, también a nivel personal, porque al margen del atletismo, tenemos otras muchas cosas que también nos afectan», comenta Carmela Cardama, que de la mano de su padre, psicólogo del Gabinete Arca, comenzó con el programa que coordina Antía Rodríguez: «Se sentía cansada -recuerda la psicóloga- al tener que compaginar la entrada en el Bachillerato con el atletismo. Presentaba altos niveles de ansiedad, dificultad para concentrarse en la competición e inseguridad en su rendimiento».
Detectado el problema, trabajaron «el tema de la ansiedad, de los nervios y luego también, la competición y el entrenamiento psicológico», prestando especial atención a lo que Antía Rodríguez define como el control interno, un aspecto que tiende a quitarle importancia a todas las cosas que no dependan del propio atleta: «Lo que pasa en atletismo es que me pongo nerviosa porque alguien me adelanta -comenta a modo de ejemplo la profesional- por eso yo trabajo el control interno, lo que depende de mí, pero el puesto no depende de mí sino de lo que hagan también los demás. Puedes hacerlo muy bien e igual no ganas. Lo que depende de mí es en lo que yo me centro, intentamos que estén como en una burbuja».
Lo que trasladado a la competición significa que Carmela Cardama ha aprendido a disfrutar y a mirar más allá del puesto y del tiempo. Lo que importa al cruzar la línea de meta es la satisfacción plena. Que el atleta lo haya dado todo. «Muchas veces -dice la fondista- te dicen que lo que importa es el tiempo o el puesto, pero no siempre puede estar al mismo nivel. A veces puedes hacer una carrera con muy buen tiempo y sin embargo no corriste todo lo bien que podías. El saber uno valorarse a sí mismo y tener en cuenta las capacidades que tiene ese día, es primordial, y muchas veces los atletas no lo tienen en cuenta».
Del mismo modo, ha aprendido a no agobiarse y a disfrutar cada vez que entrena -a veces lo hace en solitario para probarse- o corre: «Siempre llevas un plan pero a veces no sale. Ahora, en base a la experiencia que tengo y lo que he trabajado, ya sé cómo tranquilizarme si me agobio y no despistarme si las cosas de fuera me afectan. Ahora estoy más metida en la carrera y soy capaz de esforzarme más».
La atleta del Comesaña incluso ha aprendido a superar una lesión que la ha condicionado la temporada invernal. «Trabajamos cómo asumir las dificultades -dice la psicóloga- y cómo aun estando presentes podamos controlarlas. Es importante en estas situaciones el trabajo psicológico para aislarse del dolor. El dolor es relativo, y si controlamos los pensamientos podemos disminuir la intensidad de ese dolor».
Dos años y medio después, las sesiones individuales en donde se aplicaban técnicas atencionales y de concentración, gestión emocional mediante la identificación de emociones, desarrollo de motivación intrínseca y desarrollo de controlabilidad de los acontecimientos, unidas a los talleres grupales para técnicas de relajación y de visualización han dado sus frutos. Con un plan de entrenamiento concreto y realista, diseñado por Oliva Román, su entrenador de toda la vida, Carmela ha dado un paso adelante en su último año como júnior.
Por eso ya tiene más de una oferta para estudiar psicología deportiva en Estados Unidos, país en el que residirá la próxima temporada. Lo más probable, en Florida, a donde viaja este fin de semana para tomar contacto con el centro docente y sus posibilidades para el atletismo. Ahora que se ha liberado de sus dudas, sus piernas vuelan.