El último peldaño para McIlroy

A los 25 años, el norirlandés perseguirá esta semana en Augusta el sueño de completar los cuatro grandes, una hazaña que solo lograron cinco mitos


Redacción | La Voz

Envuelto en una especie de bache personal, Rory McIlroy llegó al último Masters reflexionando sobre la necesidad de una superestrella en el golf -un Nadal, un Lebron, un Federer, un Cristiano o un Messi, pidió para aumentar el tirón televisivo- y cruzó Magnolia Lane el domingo como un irrelevante derrotado más. Tanto que el sábado hasta perdió ante un socio de Augusta elegido para que le acompañase como marcador y simbólico rival como aficionado. Pero aquello solo ilustra lo caprichoso que puede ser el golf, un deporte que en un instante convierte al favorito en un cualquiera. Todavía con solo 25 años, el jueves abre el torneo (Canal + Golf, 21.00) con un reto mayúsculo, completar el Grand Slam en su carrera.

Profesional desde los 16 años, McIlroy describe una trayectoria en la que hace historia casi a cada paso que da, como consiguió Tiger Woods en el cambio de siglo. Pero la temporada pasada ya adquirió condición de mito en vida. Ganó el Open Británico en el campo de Royal Liverpool y logró su segundo Campeonato de la PGA en Valhalla. Entonces se convirtió en el primer europeo de la historia en tener tres de los cuatro grandes en su vitrina. Ahora encara un desafío todavía mayor. Solo otros cinco jugadores ganaron en su carrera los cuatro majors del golf moderno: los estadounidenses Gene Sarazen, Ben Hogan, Jack Nicklaus y Tiger Woods y el sudafricano Gary Player.

El último en conseguirlo fue el todopoderoso Woods, hoy circunstancialmente perdido en el puesto 111 del ránking mundial.

McIlroy ejerce ya como icono del golf y como relevo de Woods. Actúa casi como esa imagen magnética que él mismo pedía hace ahora un año. Y los grandes especialistas debaten si a medio plazo alcanzará la dimensión de jugadores tan carismáticos como Jack Nicklaus, Gary Player o Arnold Palmer, que marcaron una época.

No gana semana tras semana como hacía Woods, tampoco tiene la fiabilidad de Nicklaus, pero algo lo hace diferente. La espontaneidad, en el juego y de cara al público, actúa como su mejor marca. Y ya ha sabido lo que es recuperarse tras reveses personales que se convierten en contratiempos deportivos: enterró la decepción de un hundimiento histórico en el Masters del 2011, cuando lo tenía ganado, superó su separación de la tenista Caroline Wozniacki, se levantó tras un bache de juego en el 2013...

Pese a tener un juego idóneo para Augusta, siempre le ha faltado algo en el Masters. Por eso McIlroy anuncia una nueva estrategia: no obsesionarse con eagles en los pares 5. El objetivo de aquel chaval que empuñó unos palos en el campo de Holywood (Irlanda del Norte) puede tornarse real el domingo. «Convertirme en golfista profesional y ganar todos los grandes», contestó con solo 9 años cuando le preguntaron por sus planes para el futuro. Hoy sabe que la victoria en Augusta National lo elevaría a otra dimensión, aunque bromea sobre las altas expectativas de aquel chaval del vídeo. «Solo me centro en ser lo mejor que pueda. Ahora ves lo difícil que es haber alcanzado el Grand Slam y al lado de quienes podrías situarte si ganas... Sí, creo que seguramente puedes decir que no tendrías nada más que demostrar», razona el aspirante.

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