Los siete pecados capitales del Real Madrid

Cansado, autocomplaciente y desequilibrado, el equipo de Ancelotti es una caricatura desde que ganó el mundialito


Ignacio Tylko | Colpisa

El revuelo generado por la fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo tras la debacle del Real Madrid en el derbi ante el Atlético, no debe desviar la atención ni esconder una realidad meramente deportiva: el campeón de Europa rendía como tal en el 2014 y se ha precipitado hacia el vacío desde que se coronó campeón del mundialito ante San Lorenzo. En menos de dos meses, un sector de la crítica ha pasado de exigir la renovación de Carlo Ancelotti a dudar de su capacidad y pedir incluso su cabeza. En un club donde todo se exagera, reaparecen los mourinhistas y quienes afean al presidente, Florentino Pérez, que vendiese a Özil y a Di María y dejase salir a Xabi Alonso.
Las causas de no levantar cabeza en el 2015 son variadas: mentales, físicas y tácticas. Se pueden resumir en siete pecados groseros que se pusieron de manifiesto en las derrotas ante Valencia y Atlético, tanto en Liga como en la Copa del Rey, o en las victorias milagrosas frente al Córdoba e incluso el Sevilla.


Autocomplacencia: Desde que alcanzaron el récord de 22 victorias consecutivas y se coronaron campeones universales merced a los goles de Sergio Ramos y de Gareth Bale en la final de Marrakech, los jugadores de Carlo Ancelotti parecen encantados de haberse conocido y juegan con menos ritmo e intensidad.


Cansancio: Quizá por la obsesión de alcanzar ese récord y de lograr una distancia de puntos considerable en la Liga, el técnico italiano cometió el error de no rotar cuando el equipo volaba. No deja de ser un análisis ventajista, pero quizá jugadores como Nacho, Illarramendi o Chicharito ahora se sentirían más importantes. Khedira, baja para tres semanas, ni está, ni se le espera.


Viaje y bolo: Con un calendario tan sobrecargado como el español, no es de recibo que tras el Mundialito y las vacaciones navideñas, los blancos se fueran de gira a Abu Dabi para ingresar las arcas del club y jugar un amistoso en el que fueron vapuleados por el Milan. Mientras, algunos rivales como el Atlético, se esforzaban en una especie de mini pretemporada invernal.


Lesiones: Fruto de ese desgaste, llegaron lesiones importantes. Ramos jugó con una microrrotura de fibras ante San Lorenzo y luego decreció su rendimiento hasta romperse frente al Sevilla. La ausencia de James, unida a la de Modric, dejaron huérfano el centro del campo. En El Manzanares, hasta Isco quedó eclipsado.


Mala planificación: El club con mayor presupuesto del mundo no puede competir con una plantilla tan descompensada. Faltaban tres defensas titulares y dos medios en el once que jugó en el Calderón, pero pese a todo el Real Madrid está obligado a presentar un grupo más homogéneo y competitivo.


Desequilibrio: Desde que aterrizó en el Real Madrid, Carlo Ancelotti siempre insistió en la necesidad, tan italiana, de componer un equipo compensado y equilibrado en ataque y en defensa. Sin embargo, insiste en la titularidad innegociable de la 'BBC' a pesar de que Bale, Benzema y Cristiano jamás defienden y el equipo se parte.

Manchas del Balón de Oro: Igual que el Barça depende sobremanera de Messi, el potencial del Real Madrid decrece cuando Cristiano Ronaldo desaparece. El luso, recientemente separado de la modelo rusa Irina Shayk, es una caricatura desde que conquistó su segundo Balón de Oro consecutivo
Vuelve a estar mermado por una tendinitis rotuliana y hace gestos de impotencia como en Córdoba. Y la juerga quizá le deje secuelas ante un exigente auditorio que no perdona las excentricidades

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