Messi se quema bajo la lupa

La ceremonia lo relegó a un segundo plano, pero el detalle de sus palabras, gestos y reacciones muestran el atormentado momento que vive el argentino


Redacción / La Voz

Son como el yin y el yang. O como el Real Madrid y el Barcelona, para ser más exactos. Imposible juzgarlos en términos absolutos. Imprescindible compararlos. En el día en el que Cristiano Ronaldo renovó su pacto con el Balón de Oro, Lionel Messi fue protagonista. A su manera.

Porque aunque la ceremonia lo envió al segundo plano, el argentino estaba bajo la lupa después de las últimas semanas, en las que su relación con el entrenador del Barcelona, Luis Enrique se deterioró como nunca. De hecho, fue significativa su reacción ante el vídeo pleno elogios del técnico en la presentación de su candidatura al Balón de Oro. El rictus pétreo de Messi ante las palabras de su entrenador se tornó en abierta sonrisa cuando su compatriota Pablo Aimar le dedicó flores similares.

Votó a Mourinho

El pulso, en esta ocasión, no parecía ser con Cristiano Ronaldo, a quien felicitó someramente: «Es justo vencedor». Después se supo que el astro argentino miró hacia otro lado a la hora de elegir al mejor entrenador del año (aunque en realidad no podía votar a Luis Enrique porque no estaba entre los candidatos).

Para Messi, el seleccionador argentino Alejandro Sabella merecía haber ganado el premio. Su segunda opción fue Pep Guardiola, ahora en el Bayern de Múnich, con el que Lionel obtuvo los mayores logros de su carrera deportiva. Pero para Leo, el tercer mejor entrenador de esta temporada fue José Mourinho, acérrimo rival cuando dirigía al Real Madrid, pero al que algunos apuntan como próximo preparador del 10 en el Chelsea inglés.

Tampoco se encargó Messi de acallar esas informaciones en la rueda de prensa previa al acto de ayer, en la que espetó: «No sé qué va a pasar, no sé dónde voy a estar el año que viene. Siempre dije que me gustaría estar en el Barcelona y jugar en Newell?s (Old Boys), pero nunca se sabe lo que va a pasar, y menos en el fútbol, que da muchas vueltas y pueden pasar muchas cosas».

Quizás se arrepintió minutos más tarde y tras la ceremonia se contradijo: «No estoy pensando en irme ni mucho menos. Andar aclarando cada vez que digo algo ya cansa». Aunque añadía: «Mourinho es un gran técnico. Creo que más allá de que te guste o no como persona, no hay duda de que es un grandísimo entrenador».

Trascendió también la decisión de Messi con respecto a los mejores jugadores del año. Por este orden, Ángel di María (exfutbolista del Real Madrid y actualmente en el Manchester United), Andrés Iniesta y Javier Mascherano (sus compañeros de vestuario en Can Barça).

Su traje, otra vez

La vestimenta de Messi comienza a ser tema recurrente en la gala del Balón de Oro. De los lunares, pasó al tono cereza y este año optó por un Dolce & Gabbana morado de chaqueta de botonadura simple, chaleco y pantalón en seda, a juego con la pajarita, combinados con una camisa negra. En las redes sociales no faltó quien lo comparaba con Willy Wonka (Johnny Depp) en Charlie y la Fábrica de Chocolate.

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