Un desencuentro entre la Peña Zona Norte y el club propició la huelga de percusión
01 dic 2014 . Actualizado a las 10:32 h.El Multiusos de Sar sonó distinto en el partido que enfrentó al Obradoiro Rio Natura Monbus y al Sevilla. En realidad, lo que no sonó fue la percusión del fondo norte. Y, como no hay costumbre, ese silencio se hizo sentir en algunos momentos, más incluso por el contraste con los decibelios de una afición que tiró del carro como tantas veces y que se enfadó como otras cuantas con el arbitraje, a pesar de la victoria.
La huelga del bombo tiene su origen en un desencuentro entre la Peña Zona Norte y el club, en uno de esos episodios en los que da la impresión de que las formas pueden más que el fondo.
El día del Fuenlabrada
Sucedió en la antesala del partido ante el Fuenlabrada, cuando el peñista que habitualmente se encarga del tambor se dirigía a las dependencias del Multiusos en las que está guardado el material, cerca de los vestuarios. Como en tantas contiendas a lo largo de las últimas temporadas.
Pero esta temporada ha cambiado la empresa que se ocupa de la seguridad. El guardia asignado a esa zona no lo conocía y le pidió que se identificase.
A partir de ahí es cuando se complica el asunto. Un empleado del club le comenta al peñista que, en adelante, le facilitarán una acreditación, para que pueda acceder al almacén sin mayor problema. Pero todo apunta a que uno y otro no terminaron de entenderse o no consiguieron llevar la conversación por buen cauce.
Con el paso de los días, el desencuentro siguió en el mismo punto. O, dicho de otro modo, ni hubo reencuentro ni siquiera acercamiento. La acreditación no se tramitó y el bombo, en contra de la costumbre, se quedó a oscuras en su lugar de descanso durante un partido del Obradoiro, en lugar de atronar y elevar los decibelios del Multiusos.
El sábado el Obradoiro visita al Zaragoza, Y la semana siguiente, el sábado 13 de diciembre, recibirá al Estudiantes. Queda tiempo suficiente para que vuelva a bombear la percusión, una vez acreditado que el ambiente de un partido sin tambor suena distinto y no tiene el mismo sabor. Y entonces se verá si perdura el desencuentro que, ante el Sevilla, cambió la ecualización del Multiusos de Sar.