Voigt bate el registro del 2005 gracias a las nuevas normas para afrontar la prueba
19 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Gozó de una popularidad enorme en la década de los 90, cuando hasta Miguel Induráin se decidió a afrontar el desafío. Una hora pedaleando en un velódromo para averiguar el límite de vueltas, de kilómetros que un ser un humano es capaz de alcanzar sobre la pista. Pero para los puristas, la prueba, que nació en 1903 y en la que se sumergieron además de Induráin, Tony Rominger, Anquetil o Merckx, terminó desvirtuándose por la evolución de los prototipos que utilizaban los ciclistas. Ya no era una lucha de piernas, sino de tecnología y presupuesto.
Y eso dinamitaba uno de los principios básicos sobre los que se asienta el deporte (o, por lo menos, debería): la igualdad de oportunidades. Entonces se modificó la normativa para poder afrontar el reto. La bici tenía que ser la de carretera convencional, ni siquiera valían las ruedas lenticulares ni el manillar de contrarreloj. Y la marca se reseteó a los tiempos de Merckx.
El británico Chris Boardman, que la había batido con la reglas anteriores, las libres, volvió a fijar el mejor registro tras el reinicio. Un checo poco conocido en el asfalto, pero con buenas maneras en la pista, Ondrej Sosenka, le quitó el récord en el año 2005. Lo dejó en 49,7 kilómetros. A partir de ahí, el interés por esta hazaña se desplomó. Apenas tres o cuatro referencias en una década.
Para relanzarla, la UCI varió este año otra vez los criterios. En esta nueva modificación se permiten los avances propios de las bicicletas de contrarreloj. Y ayer el alemán Jens Voigt se encargó de estrenar esta nueva era. A sus 43 años, recién retirado del trajín de la carretera, batió el récord de la hora en el velódromo de Grenchen (Suiza). El hombre que junto a George Hincapie y Stuart O?Grady posee, con 17, el mayor número de participaciones en el Tour de Francia consiguió desplazarse 51,115 kilómetros en 60 minutos. «Estoy contentísimo. Era la última oportunidad en mi vida para ganarlo. Al final ha sido fácil. Fui mas rápido de lo que yo esperaba. Estaba muy motivado, luego flojeé, pero a los veinte minutos ya sabia que podía conseguirlo», declaró nada más cruzar la línea de meta.
Pero a nadie se le escapa que lo de Voigt es solo el preludio de lo que vendrá. Todos los aficionados al ciclismo desean ver a Wiggins, Cancellara o Tony Martin rodando frente a 60 minutos.