La provincia de Pontevedra ya respira ciclismo a menos de una semana para que la Vuelta vuelva a recorrer por cuarto año consecutivo sus carreteras, esta vez a lo largo de dos etapas. Y de nuevo, la ronda ciclista vendrá acompañada de una serie de actividades paralelas, que aspiran a convertir esta cita deportiva en todo un evento social y una herramienta de promoción turística de las Rías Baixas a nivel internacional.
La sede de la Diputación en Pontevedra acogió ayer la presentación de las actividades que pondrá en marcha el ente provincial en colaboración con los concellos que albergarán las salidas y llegadas de ambas jornadas. La primera de ellas, de 157 kilómetros, partirá de A Estrada y finalizará en el Monte Castrove, en Meis, tras recorrer buena parte de la comarca del Ulla-Umia, O Salnés y Pontevedra el próximo jueves. Y el viernes será Salvaterra la que acoja la salida de los ciclistas, que circularán por el Baixo Miño y el Val Miñor antes de dirigirse a Cangas con los altos de A Groba y Domaio como jueces.
Después de tres años en los que la provincia asombró al mundo con su masiva respuesta a pie de carretera, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, expresó durante el acto su deseo de que se repita este éxito de público acompañado por la diputada provincial Begoña Estévez y los alcaldes de los cuatro municipios que, por primera vez, albergan la salida o llegada de una etapa.
Con esta premisa, Louzán y Estévez desvelaron que, al igual que en años anteriores, cuatro conciertos amenizarán las veladas previas o posteriores a la fiesta de la Vuelta en A Estrada, Meis, Salvaterra y Cangas. Y tampoco faltarán otros actos promocionales específicos en cada concello.
El objetivo, como explicaron ambos, es que la prueba ciclista, que este año llega a mediados de septiembre, sirva para prolongar la temporada estival en la provincia, dado que la caravana moviliza a más de 2.000 personas que pernoctarán esos días en hoteles del entorno. Pero, además, insistieron en que volverá a ser un «gran escaparate» para la promoción turística de las Rías Baixas gracias a la retransmisión televisiva a cerca de 180 países, que «supón unha campaña de promoción que non poderíamos pagar». Un esfuerzo, aseguraron, para que el espectáculo deportivo traiga consigo también un jugoso retorno económico, en especial, para el sector servicios.