La última prueba ratifica que Del Bosque apuesta por el bloque del 2010, pero lo oxigenará con mordiente
09 jun 2014 . Actualizado a las 18:08 h.Vicente del Bosque jamás ha sido un hombre de revoluciones. Le gusta gestionar desde la calma. Por eso, pese a que algunos futbolistas de la selección han dado signos de agotamiento, el técnico salmantino ha decidido confiar la suerte de España en Brasil al bloque que lo llevó al cielo en Sudáfrica y en la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Al que, por lo visto en las últimas pruebas -la más reciente frente a El Salvador en Washington-, ha decidido añadir algo de pimienta para afrontar un reto superlativo, un desafío que ningún otro conjunto ha alcanzado en la historia: repetir de forma consecutiva en el primer peldaño del podio de un Mundial.
Y en este toque de picante que el preparador considera que necesita la campeona del mundo, los jugadores del Atlético de Madrid están llamados a tener un papel protagonista. Del Bosque no es ajeno a que el corazón de España ya no encierra el mismo apetito que antes. Así lo aseguró en unas declaraciones que vieron la luz poco antes de acabar la concentración en Las Rozas, donde resaltaba aquella famosa frase en la que se refería a que el brillo de los ojos de sus futbolistas no era igual al que le deslumbraba cuando se convirtió en el máximo responsable del equipo que había sometido a Europa en Viena. Una sentencia que después se apuró en matizar para no herir sensibilidades.
Sin embargo, su descripción sobre lo que Diego Costa puede aportar a la selección apunta en esa dirección. «Ha conseguido muchos méritos en su club esta temporada gracias a sus goles, a su pelea y a su entusiasmo. Un jugador con esas características no nos viene mal», destacó Del Bosque en una entrevista reciente.
La espera por el delantero
Por eso, lo esperaron hasta el final, casi hasta el límite que marcaba la FIFA. Y por este motivo ante El Salvador, el seleccionador probó si estaba para competir. Destinó 78 minutos a saber si la lesión había quedado en el pasado y a conocer si su determinación no se había esfumado con las molestias. Diego Costa se desvivió en ratificar que es el de siempre y que merece jugar. Villa le recordó que competencia no le va a faltar.
Pero no solo el hispano-brasileño servirá para agitar con nuevos bríos al combinado nacional. Koke, por el que suspiran algunos de los clubes más superlativos del planeta fútbol, dispone de calidad y trabajo a partes idénticamente proporcionales. El joven canterano rojiblanco es un todoterreno con una clase infinita y puede oxigenar con garantías la medular de España, la más castigada por la fatiga y en la que el recambio es más complejo. Pues se encarga de proteger el estilo, el toque.
Ahora, en la calma de Curitiba, el cuartel general de España en el sur de Brasil y donde la llegada de la selección -prevista para ayer por la tarde- no ha despertado demasiada pasión, deberá Del Bosque madurar si el viernes ante Holanda recurre a estos condimentos desde el inicio o los reserva para más adelante.