«Fruá», un año de cine en Cannes

M.G. Reigosa SANTIAGO / LA VOZ

DEPORTES

Rubén Frois valora muy positivamente su primera experiencia en la liga francesa y en Cannes.
Rubén Frois valora muy positivamente su primera experiencia en la liga francesa y en Cannes.

El portero santiagués aspira conquistar la liga en su primer año en Francia

23 may 2014 . Actualizado a las 10:40 h.

Rubén Frois es de la quinta que ganó la Copa de España de juveniles con el Lobelle en el año 2009, en Granada, frente al Barcelona. El hoy internacional Diego Quintela había forzado la prórroga a falta de cinco segundos. El desenlace llegó a la tanda de penaltis y allí emergió el portero santiagués. Detuvo el lanzamiento de Juan y vio como el de Sepe se iba al larguero.

Aquel chaval tiene hoy 23 años, acaba de proclamarse subcampeón de la Copa de Francia con el Cannes y, a falta de dos jornadas para que concluya la Liga, no descarta que su equipo le pueda arrebatar el título al todopoderoso Sporting de París, ganador de las tres últimas campañas. Todo pasa por conseguir dos victorias y esperar que los capitalinos tropiecen en uno de sus dos compromisos, este sábado ante el Roubaix (que lucha por la permanencia) o el próximo frente al Bruguieres (que es cuarto, ya en tierra de nadie). El Cannes también tiene que medirse al Bruguieres, y al Lyon, que es penúltimo.

Frois, al que los árbitros franceses se dirigen como «Fruá» (pronúnciese la erre con el inconfundible acento galo) cuando leen su nombre en la ficha, sigue hablando con la misma sencillez y naturalidad de cuando era un juvenil. Entonces comentaba así su brillante papel en la final de la Copa: «Antes de los penaltis estaba tranquilo. No piensas en nada. Escoges un lado y, si tienes suerte, sale bien».

Ahora, al recordar el subcampeonato de Copa, apunta con aire melancólico: «Fue una pena. Estábamos jugando muy bien pero en la final no rendimos a nuestra altura». Ganó el Kremlin, un equipo de un barrio parisino que había perdido en la Liga sus dos partidos ante el Cannes.

Y al pensar en las opciones de hacerse con la Liga, señala: «Bueno, bueno... No es fácil, pero tampoco el Sporting París lo tiene sencillo. Vamos a esperar a ver que pasa».

Frois ni cambia el talante ni ha perdido un ápice de su pasión por el fútbol sala. Ahora le toca disfrutar del deporte sin sobresaltos, con la tranquilidad de cobrar a fin de mes y tener asegurada la vivienda.

El contraste de Puertollano

Hace poco más de un año no quiso dejar pasar la oportunidad de hacerse un hueco en la máxima categoría de la Liga Nacional de Fútbol Sala y recaló en el Puertollano. «No pasábamos de 300-400 euros al mes», recordaba a la conclusión de aquel curso. Y ni siquiera así estaban al día. En ese momento no veía fácil seguir jugando al fútbol sala en una liga profesional. Pero salió la oferta del Cannes e hizo la maleta, como tantos jóvenes que abandonaron las listas del paro porque optaron por la emigración.

A punto de concluir su primera experiencia en la liga gala, su balance es muy positivo. En lo deportivo, porque nunca antes el equipo había alcanzado cotas tan altas. En lo personal, por la seriedad y la tranquilidad del proyecto, porque ya se consigue manejar con un idioma que antes desconocía totalmente, y porque le ha cogido el truco a la urbe. «Si te sabes mover -observa- Cannes no es más cara que una ciudad española. Eso sí, si quieres tomar un refresco en el puerto, ya sabes que son unos diez euros».

Ahora mismo tiene toda la atención puesta en el final de liga. No le distrae ni el glamur de la ciudad en su momento de más esplendor, coincidiendo con el festival de cine. Y de cara al futuro ya ha hablado de renovar por un par de años.