Una diferencia abrumadora

Luis César

DEPORTES

El partido ha enfrentado al Barcelona y a un equipo que propone un fútbol mezquino. Cuando pierdes puedes elegir entre ser mezquino o ser osado, y el City escogió ser la segunda opción. Hacía semanas que no veía al Barcelona jugar tan plácido, ni siquiera en la Liga doméstica. El rival ha sido una caricatura, un equipo tenebroso con campeones del mundo sobre el campo. Hacía tiempo que el Barcelona no jugaba tan cómodo como hoy. El equipo inglés perdió como él quiso. Ha sido un equipo tímido, tibio, pobre y simple. El triunfo del Barça responde más al demérito del equipo inglés que a la suma de atribuciones propias. Pero es que el rival fue un equipo indefinido. Si el partido se trasladase a España, el City aspiraría a no bajar a Segunda División. Solo buscó que el Barcelona se confundiese. Con Silva y con Negredo no fue capaz de hacerle daño alguno. Hace algunos meses vi un Cartagena-Barcelona en el que el Cartagena tuvo un estilo parecido al del City de hoy. Me refiero, repito, al estilo de juego, que no me ha gustado nada. El Barcelona ha sido tremendamente superior y ha dejado la eliminatoria resuelta, pero no por la diferencia en el marcador. Si el partido de anoche termina sin goles, hubiera dado igual. La superioridad del Barça se ha tornado abrumadora y grosera. En cuanto a propuesta, el fútbol del City ha sido grotesco. El Barcelona solo ha hecho lo que tenía que hacer. La diferencia ha sido tan abrumadora, que en el vencedor el utillero podía haber jugado de portero.