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«El deporte era nuestra vida», indica la versátil deportista atleta de cuando estaba en activo
03 feb 2014 . Actualizado a las 14:12 h.La pontesa Saray Fornos brilló como piragüista, luego celebró un ascenso a la máxima categoría con el Universitario Ferrol de baloncesto y ahora arbitra partidos, estudia y trabaja.
-¿Cuáles considera sus mayores éxitos?
-En piragüismo los oros en los Campeonatos de España y estar en la selección española en Trasona, y en baloncesto ganar la Liga Femenina-2 en Sóller, en Mallorca. Vencimos por dos puntos allí, la gente no se movía de sus asientos, y lo celebramos por todo lo alto. Sentirme parte de ese equipo y de ese éxito fue indescriptible.
-¿Qué era lo que más le gustaba de cada deporte?
-Del piragüismo me encantaba la disciplina y el trabajo, correr mucho en invierno, el entrenamiento de fuerza, y el agua. Aunque muchos éramos rivales había un gran ambiente, sufríamos muchas horas de entrenamiento pero disfrutábamos y en verano teníamos el premio de relajarnos en el Embalse de A Ribeira. El baloncesto me cogió con 17 años, y ya venía rodada. Sobre todo me encantó conocer a personas de otras nacionalidades, aprendí muchas cosas de la gente con la que compartí vestuario, y éramos un equipo, eso fue lo que nos llevó al ascenso.
-¿Qué condiciones la llevaron a destacar tanto y a ser tan polifacética en el deporte?
-El trabajo, la humildad y una enorme capacidad de sacrificio. A mí siempre se me han dado bien los deportes, pero también me los he tomado muy en serio. Incluso cuando estaba enferma me sentía mal sin poder entrenar.
-¿Qué recuerda de sus años en el Grupo Xuvenil y en el equipo pontés de baloncesto?
-Lo pasábamos genial en cada entreno. El deporte era nuestra vida, esto no ocurre mucho con la juventud de hoy en día. En baloncesto aprendí mucha técnica individual gracias a Fontao.
-¿Cómo le dio por ser colegiada? ¿Cuándo se inició?
-Hace casi cuatro años, por mi amiga Paula Lema, que jugaba y arbitraba. Me animó a hacer el curso para no desvincularme de este deporte que tanto me gustaba, y se lo agradezco. A la semana empecé a pitar, estuve un año en categoría Zonal, y al año siguiente ascendí a Autonómica, así hasta el día de hoy que continúo en el Grupo 1 de la Federación Gallega de Baloncesto arbitrando en categoría Nacional.
-¿En qué cambió su concepto de los árbitros tras empezar?
-A veces me enfadaba un poco si no me pitaban una falta que yo consideraba muy clara, y ahora sé que ser el máximo responsable de que todo discurra bajo unas pautas de deportividad no es nada fácil. Es muy complicado ver y valorar todas las situaciones de un partido, pero haber sido jugadora me ha servido de mucho, para saber llevar la tensión de los jugadores o para leer el juego y anticiparme.
-¿Cuáles fueron sus mejores vivencias hasta ahora?
-He arbitrado dos Campeonatos de España, he aprendido mucho y he disfrutado al máximo.
-¿Adónde le gustaría llegar?
-A mi edad es muy difícil ascender, pero me esfuerzo para mejorar cada día, y si no se consigue pues tendré la recompensa del trabajo bien hecho y de poder seguir ayudando en mi comité con la formación de los árbitros, hacerles sentir parte importante de este deporte y que todo se puede lograr con trabajo.
-¿Qué cualidades debe tener un árbitro?
-En mi opinión, presencia, serenidad, imparcialidad, autocontrol, consistencia y dinámica de trabajo física y teórica.