David Gómez denuncia en un vídeo el deplorable estado de las pistas de Balaídos
01 oct 2013 . Actualizado a las 11:41 h.Las pistas de atletismo de Balaídos en Vigo, de donde han salido un buen puñado de atletas olímpicos, se caen a pedazos. Una colchoneta de altura con 20 años de uso destrozada por todos los lados, igual que la de pértiga, un foso de longitud sin arena, un círculo de lanzamientos lleno de baches, un gimnasio repleto de material que hace décadas que pide la jubilación, espalderas despegadas de la pared y vestuarios invadidos por la humedad representan un paisaje desolador.
Harto de tocar en todas las puertas y denunciar una situación que se alarga durante la última década, el decatleta David Gómez, dos veces olímpico, y además representante de atletas en la asamblea de la Federación Galega, ha elaborado un vídeo denunciando la situación. «No queda alternativa, con los atletas nadie cuenta», se queja amargamente.
El vídeo en cuestión no tiene desperdicio. Muestra una colchoneta de altura rota en todas sus costuras, con la espuma saliendo por todos los rincones. «Esta porquería tiene 20 años», relata mientras desvela que en el almacén hay una nueva guardada y que inexplicablemente nadie ha desembalado. Eso sí, para ahorrar costes es de una calidad muy inferior. Por lo que no durará otras dos décadas.
Lo mismo se repite con la colchoneta de pértiga, una disciplina de la que él es monitor. Rota en su parte central, descosida en los laterales y un peligro para quienes rozan los cinco metros en sus saltos.
Pero lo más inverosimil llega en el foso de longitud. No tiene arena, lo que convierte cada salto en un riesgo de lesión. «He pedido sacos para cubrirlos (son tres) pero debe ser carísimos». La hierba se ha aprovechado de la dejadez y ha emergido sobre una superficie de tierra compacta.
El interior de las instalaciones es otro peligro. Comenzando por el gimnasio, con material que parece recién salido del atrezo de una peli de la Segunda Guerra mundial. Aparatos al borde de la desintegración, colchonetas rotas, barras torcidas y pesas hechas pedazos después de prestar tantos servicios. Esto en el principal, un diminuto habitáculo con una tarima inclinada y carcomida. En el secundario apenas hay material que utilizar, pero sí unas preciosas espalderas separadas de la pared, y por lo tanto, inservibles.
Los vestuarios y una supuesta sala de masajes se han convertido en dos habitáculos casi decorativos. Es tanta la humedad que no ha podido tapar una colección de manos de pintura, que muchos de los usuarios prefieren cambiarse en casa.
En plena degeneración, la instalación también ha perdido un sistema de alarma, lo que ha dado lugar a la visita de los cacos, que accedieron al interior del recinto rompiendo un cristal que ha sido sustituido por una chapa de madera.
Frente a esto, la intervención del Concello ha sido colocar unos carteles publicitarios bajo el lema de «Vigo, terreo de Xogo», lo que todavía ha causado más indignación en Gómez y demás usuarios: «El Concello, con todo lo mal que nos trata, tiene la poca decencia de poner esto». El colmo.