Un deporte para nostálgicos

Jose Manuel Jamardo Castro
j. m. jamardo RIBEIRA / LA VOZ

DEPORTES

DANI GESTOSO

El Barbanza es el único club que aglutina a los aficionados al balón ovalado

20 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Pero, ¿hay quién juegue al rugbi en la comarca? Pues sí. Efectivamente. Aunque es un deporte muy minoritario y que carece de instalaciones en la zona, un grupo de apasionados a dar patadas a un balón similar a un melón llevan jugando juntos veinte años. Y es que en 1993 se fundó en Boiro el Barbanza Rugbi Clube. Y todavía existe.

Esta modalidad deportiva llegó al instituto de la localidad hace veinte años de la mano del profesor Ramón Boo Puente. Un madrileño con raíces pobrenses que regresaba a su tierra y que practicaba el rugbi en la capital de España. Poco a poco fue inculcando esta afición entre los alumnos hasta que fundaron un club y lo federaron.

Con el paso del tiempo aumentaban los practicantes y comenzaron a jugar en la liga gallega de Segunda Regional. Y no lo hacían mal. Consiguieron el ascenso en dos ocasiones.

El grupo se mantiene casi intacto. Los chavales que iniciaron esta aventura ahora son hombres de entre 35 y 40 años y continúan con su afición favorita. Ahora solo mantienen el equipo en la modalidad de rugbi 7, disciplina que será olímpica por primera vez en Brasil, y disputan torneos por todo el norte de España, incluido Portugal.

Fecha de caducidad

El mes pasado celebraron el vigésimo aniversario con un partido en el campo de Valiño ante el Mareantes de Pontevedra en el que participaron casi todos sus componentes.

La falta de instalaciones y también de afición hace que este deporte tenga fecha de caducidad, según explicó el presidente del club, Narciso Pérez. «Cando nós o deixemos seguramente desapareza a pouca afección que existe, pero aínda temos corda para moito tempo».

Sin ningún tipo de ayuda ni afición, los amantes de esta modalidad no tienen más remedio que echar mano al bolsillo para costearse sus gastos. Todas las temporadas deberán disponer de 500 o 600 euros para hacer frente a los numerosos viajes.

A pesar de todo tipo de inconvenientes, los aficionados al rugbi barbanzano seguirán dándole patadas a un balón ovalado hasta que «o corpo e as gañas aguanten», dijo Pérez.