Del chupete al maratón

Xosé Ramón Castro
x. r. castro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Alessandra Aguilar ha pasado por todo el fondo en tres décadas de superación

12 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Con dos años ganó su primera carrera y con 35 acaba de convertirse en la primera española que se cuela entre las cinco primeras en el maratón de un Mundial. Alessandra Aguilar (Lugo, 1 de julio de 1978) lleva 20 años instalada en la élite, aunque ha tenido que esperar a la plena madurez para alcanzar su techo deportivo.

«Su primera carrera fue en Mosteiro, con dos años y detrás de un chupete, que le gustaba mucho», recuerda su hermano Eldo. A los dos le inculcó el amor por el atletismo su padre, que todavía hoy se calza las zapatillas y que fue el primer entrenador de Alessandra.

A los seis años ya estaba federada y ganó su primera carrera de la mano de Mariano Castiñeiras como técnico. Eran los tiempos del Lucus, su primer club. Entonces ya apuntaba maneras. «Tenía carácter y era una gran competidora», apunta Alberto Álvarez, atleta lucense con el que compartió su infancia. «Era una atleta con muchas cualidades, pero Mariano nunca apuró el paso, sino que hizo un gran trabajo de base, sin precipitarse», puntualiza su hermano.

En edad cadete llegó su primer triunfo de relieve. Campeona de España de cros en San Sebastián. También la primera cita internacional en Sudáfrica.

A los 18 años tomó la decisión que marcó su vida. «Apostó por el atletismo y se fue a Madrid», recuerdan Alberto y Eldo. Tuvo la oportunidad de entrar en la Residencia Blume y no se lo pensó. Landa guio sus primeros pasos, Guillermo Ferrero tomó el testigo y más tarde llegó a las manos de Antonio Serrano, su entrenador en la actualidad.

La lucense fue fondista desde el primer día. Y todoterreno. Su amor siempre ha sido el cros -«con el que mantiene un idilio», confiesa Alberto- en donde ha cosechado un buen puñado de triunfos en pruebas de relieve y en donde no le llegan los dedos de las dos manos para contar mundiales (lleva 13), pero también ha destacado en el asfalto y en la pista. «Igual parece que no se le daba también, pero batió el récord de España promesa de 10.000», recuerda su hermano. Fue en Barakaldo en el 2000. Firmó un tiempo de 32m 48s. «Pero ella siempre ha sido muy inteligente y enseguida se dio cuenta de que era casi imposible poder hacer algo de relieve dentro de la pista», analiza Alberto Álvarez.

Por eso decidió dar el salto al maratón. Y en abril del 2008 se estrenó a lo grande, con un tercer puesto en Róterdam después de acabar en 2h 29m. Mínima olímpica para Pekín. «Ella sabía que en el 10.000 lo iba tener muy difícil para ser olímpica, por eso apostó por el maratón», manifiesta Eldo.

En los míticos 42 kilómetros parece haber encontrado su lugar en el mundo del atletismo. En estos cinco años Aguilar Morán ha sido casi un reloj de precisión. Se ha movido entre las 2h 27m y 2h 29m en la mayoría de sus comparecencias. Ya ha conseguido un puesto de finalista en un Europeo, el de Barcelona, y en los Juegos de Londres hizo una marca de relieve para tratarse de un campeonato (2h 29m). Por dos veces se ha quedado a menos de los diez segundos del récord de España que mantiene Ana Isabel Alonso. «Lo de Moscú es el colofón, pero ella lleva en la élite del maratón un lustro», dice Eldo.

Tres décadas después, Alessandra sigue manteniendo los mismos valores de la niña del chupete. «Es muy trabajadora y muy regular», dice su hermano, aunque Alberto introduce y tercer elemento que en Moscú fue fundamental: «Sobre todo es muy inteligente, para todo. Para entrenar y para correr. Es muy difícil aguantar durante 30 kilómetros sin cegarse con buscar a las rivales, pero ella supo esperar su momento».

Respetada por las lesiones, solo estuvo parada por un problema de peroneo en una ocasión, quienes la vieron crecer no dudan de que le queda recorrido. Tiene pendiente el récord de España y el Europeo de Zúrich a un año vista. Sin abandonar el cros. La prueba de sus ojos.