Felix Baumgartner quiere ser piloto de rescate después del salto estratosférico

El deportista extremo afirmó que su pasión es estar en el aire y por eso «buscará alguna actividad que lo mantenga en los cielos»


El austríaco Felix Baumgartner, plusmarquista mundial de caída libre por su salto estratosférico desde 39.045 metros, afirmó hoy en Río de Janeiro que después de esa hazaña le gustaría trabajar como piloto de rescate porque todos los desafíos radicales que podía plantearse los ha superado.

«El próximo gran logro quizás sería alcanzar dos veces la velocidad del sonido, pero eso tal vez quede para la próxima generación», dijo el deportista de 44 años en una rueda de prensa en Río de Janeiro, donde mañana asistirá a la gala de los Premios Laureus, considerados los Óscars del deporte.

Baumgartner manifestó que pese a que en 25 años de carrera ha conquistado todas su metas, su pasión es estar en el aire y por eso después del salto estratosférico buscará alguna actividad que lo mantenga en los cielos, aunque sea de una manera menos radical que hasta ahora.

«Pertenezco al aire. Quizás me convierta en piloto de rescate», manifestó el austríaco, quien exhibe en su antebrazo derecho un tatuaje con la frase «Born to fly» («Nacido para volar»).

El pasado 14 de octubre, Baumgartner cumplió su sueño de ser el primer hombre supersónico al alcanzar una velocidad máxima de 1.342 kilómetros por hora (Mach 1,24), o 373 metros por segundo con su salto desde la estratosfera.

Ese día, además de esa marca, también inscribió su nombre en otros dos récords al arrojarse en caída libre desde el lugar más alto, 39.045 metros, y subir en un globo tripulado al punto más alejado de la tierra.

Según contó, el día que entró en la historia con su salto, «lo que más» temía era «sufrir una lesión» que le impidiera «seguir adelante» porque, agregó, «siempre existe el riesgo de que las cosas salgan mal».

Sin embargo, subrayó que los preparativos para su salto siguieron las más estrictas normas de seguridad y todo se probó antes varias veces, de modo que lo único que fue novedoso para él fue la sensación de romper la barrera del sonido.

«La preocupación con la seguridad nunca es exagerada, por eso estoy vivo. El problema es que las personas quieren pasar de cero a héroe, sin tener en cuenta que es necesario tener mucha disciplina y paciencia» para alcanzar las metas, afirmó.

Al ser preguntado sobre si se imaginaba llevando una vida normal después de su retirada, Baumgartner contestó: «Tengo una vida normal, el hecho de haber roto la barrera del sonido no quiere decir que no sea normal».

No obstante, admitió que cuando se practican deportes radicales es mejor postergar algunos planes, como casarse y tener hijos, ya que ellos pasan a ser lo más importante en la vida de las personas.

«Cuando se está a punto de saltar de 39.000 metros de altura uno no puede estar pensando en los hijos», concluyó.

Felix Baumgartner es el favorito para el Premio Laureus al deportista de acción del año en la gala que se celebrará este lunes en el Teatro Municipal de Río de Janeiro.

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