Galicia cabalga la moto del pasado

La carrera motociclista más antigua y peligrosa del mundo se celebra en la isla de Man con la presencia de un equipo gallego con sede en Vilalba


a coruña / la voz

La historia del motociclismo se concentra a modo de resumen en un pequeño terreno de apenas 500 kilómetros cuadrados (más o menos del tamaño de Menorca) situado en medio del mar entre Irlanda e Inglaterra en la que se celebra a finales de mayo la carrera más antigua y peligrosa del mundo: el Tourist Trophy de la isla de Man. Ante semejante reclamo, era improbable que no hubiese un gallego en competición. Pues hay media docena. Los que forman parte del equipo cuya cabeza visible es el piloto Antonio Maeso.

En este rincón sembrado de carreteras secundarias, las motos vuelan, a veces demasiado. La carrera más antigua del mundo (data de 1907) es también la más peligrosa. Más de doscientos muertos jalonan su crónica negra. Entre ellos, el considerado por algunos mejor piloto de la historia de España, Santiago Herrero. La milla trece fue su tumba.

Al abrigo del mito, un grupo de gallegos se atreve con el TT de la isla de Man en busca del ansiado trofeo con la figura de un dios Mercurio alado. El proyecto fragua en Vilalba en el 2010 y el año pasado, el equipo gallego con el piloto madrileño Antonio Maeso a la cabeza planta cara por primera vez al Circuito de la Montaña, sesenta terroríficos kilómetros en los que la velocidad media de las monturas ronda los 210 por hora. Los espectadores se arremolinan para ver volar las motos delante de las puertas de sus viviendas y en las cunetas de la irregular carretera, algunas ocupadas por los pétreos cierres de las fincas colindantes.

Sin embargo, los gallegos y Maeso no se arredran y protagonizan una carrera notable en su estreno. De hecho, volvieron al continente con una réplica del dichoso Mercurio, algo que solo se concede a aquellos que cruzan la meta en menos de un tercio del tiempo empleado por el ganador. La cifra no suele superar la decena de pilotos.

La isla de Man es el más famoso y puro reducto de la esencia del motociclismo, pero no el único. Aunque el circuito formaba parte del Campeonato del Mundo hasta la década de los años setenta, la peligrosidad de los TT los ha condenado a la proscripción. Irlanda, el norte de Inglaterra y Macao son las últimas reservas de esta temeraria pero entrañable modalidad del deporte del motor. Madeira y Vilanova de Gaia solo sobrevivieron hasta los años ochenta.

Articulada en cinco categorías, el TT de la Isla de Man es una prueba individual y a contrarreloj. En las seis vueltas que se debe dar al circuito de la montaña solo se permiten dos paradas, para repostar y cambiar el neumático trasero. Este año tendrá lugar desde el 25 de mayo al 7 de junio, con especial atención al Mad Sunday (domingo loco), cuando se invita al público a que recorra parte del trazado con total libertad.

Solo para atrevidos

El director deportivo del Team Maeso de Vilalba, Francisco Montes, explica las sensaciones que se apoderan de uno en la isla de Man en plena road race. «Es una carrera para los más grandes. Ningún piloto del actual Mundial de MotoGP se atrevería con ella. Es la cuna del motociclismo y donde se respira de verdad este deporte», resume.

Junto a este vilalbés, José Manuel Campos (Santa Comba) colaborador que cedió la moto del año pasado; el mecánico Tropi L.F. (Pontedeume) y los coruñeses Héctor Fernández y Yeray Bermúdez, alumnos del instituto catalán Monlau (una escuela de mecánica e ingeniería especializada en competición que forma talentos para el Mundial de MotoGP y la Fórmula 1). Completan el equipo gallego el productor, director y guionista Abelardo Rendo (Vedra) y José Cardalda (Ribeira), en funciones de promoción.

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